martes, 9 de mayo de 2017

“HUYE”

Son pocos los directores de cine que le dan tanta importancia al sonido como a la imagen, para de este modo expresar integralmente las emociones e ideas que quieren traspasar al espectador con sus cintas.

Un buen ejemplo de estos escasos cineastas es el estadounidense Jordan Peele, director y guionista de “Huye” (2017), su ópera prima; lo que da aún más valor al acertado trabajo audiovisual de este joven director de 38 años, que se había destacado anteriormente como actor y guionista.

Desde el comienzo de “Huye”, el espectador percibe un fuerte acento tanto en la música como en el sonido, lo que anuncia un thriller, donde abundarán el ritmo intenso y las sorpresas. Por contraste, las imágenes muestran a una idílica pareja, formado por un talentoso fotógrafo de raza negra, Chris (Daniel Kaluuya), que vive hace tres meses con la atractiva caucásica Rose (Alison Williams), en una relación que se ve fundada en el amor y el respeto mutuo.

El conflicto de la cinta se visualiza cuando Rose le propone a Chris ir a conocer a sus padres, por el fin de semana; los que viven en un gran casa de campo, con la promesa de parte de Rose de que no son racistas y que por lo tanto, pasarán una excelente estadía.

Generalmente, la música en el filme opera por contraste; es decir una suave y melodiosa canción acompaña a escenas de alta tensión o de tensión contenida. Por otro lado, el sonido refuerza las escenas dramáticas o violentas, lográndose en ambos casos efectos notables sobre el espectador.

Los padres de Rose, la psiquiatra Missy (Catherine Keener) y el neurocirujano Dean (Bradley Whitford) se mueven con un alto nivel de cinismo y disimulo, que tiene un correlato eficaz en la banda sonora de la película. En cambio, su hermano, Jeremy (Caleb Landry Jones), es abiertamente desequilibrado, lo que es una señal de la esquizofrenia que se desatará en cualquier momento.

Escenas muy bien logradas son los efectos de la hipnosis que Missy somete a Chris sin su consentimiento; ya que la idea es que desaparezca la voluntad de éste, sumiéndose en un pozo negro como un títere, del cual difícilmente podrá salir sin ayuda, ya que todo es parte de una siniestra conspiración.
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