martes, 2 de mayo de 2017

“GUARDIANES DE LA GALAXIA 2”

Es curioso lo que ocurre con esta secuela y su primera versión: inauguran una suerte de nuevo subgénero, el de la comedia de ciencia ficción o comedia cósmica; ya que mezcla elementos de un futuro espacial fantástico con el humor, logrando entretener al espectador y hacerlo reír de buena gana.

Tanto “Guardianes de la Galaxia 2” (2017) como la primera del mismo nombre de 2014, fueron escritas y dirigidas por el cineasta estadounidense James Gunn, quien ha demostrado un especial talento para desarrollar una galería de personajes, de la editorial de cómics Marvel, que deben cuidar el Universo, pero que en realidad son un grupo de antihéroes, rudos pero muy humanos, aunque en realidad varios de ellos claramente no son terrícolas.

Gunn, de 46 años, había dirigido anteriormente otros dos largometrajes: “Slither” (2006) y “Super” (2010), en que había demostrado capacidad para la parodia y el humor negro, características que mantiene y desarrolla en las dos películas de los Guardianes; y que le ha dado un éxito tal que ya está anunciada la tercera versión.

El grupo central lo conforman Peter Quill (Chris Pratt), mitad humano y mitad celestial y que le encanta la música de los 80; Gamora (Zoe Saldana), atractiva extraterrestre de piel verde; Drax (Dave Bautista) fornido y simpático alienígena; el pequeño árbol Groot y el rudo y gracioso mapache Rocket.

En esta secuela se unen al team Mantis (Pom Klementieff), cuyas antenas le dan un especial poder; Nébula (Karen Gillan), la hermana díscola de Gamora; Yondu (Michae Rooker), el padrastro de Quill que se redime; su piloto, Kraslin (Sean Gunn) y en representación de los Devastadores, su comandante, Stakar (Sylvester Stallone). Deberán enfrentarse al padre de Quill, Ego (Kurt Russell), un Celestial que quiere destruir el Universo; a los renegados liderados por Taserface (Cris Sullivan) y al ejército de las sacerdotisas, guiadas por Ayesha (Elizabeth Debicki).

A los elementos del humor y la fantasía, Gunn suma otros ingredientes a su exitosa receta: romance, acción y efectos especiales al servicio de la historia; lo que, sumado a las buenas actuaciones, configura un filme sin pretensiones estéticas, pero que entretiene con buenas armas, como las viejas películas de matiné, que tanto se echan de menos.
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