miércoles, 12 de abril de 2017

“UNA MUJER FANTASTICA”

Hay temas tradicionalmente tabúes en la sociedad chilena que lentamente han ido ganando espacio en el cine nacional. Uno de ellos es la sexualidad y la diversidad de prácticas respecto de la misma.

“Una Mujer fantástica” (2017), cinta dirigida, producida y escrita por el cineasta chileno Sebastián Lelio; relata la historia de una mujer transexual, Marina (interpretada notablemente por la actriz transexual Daniela Vega), que se ve enfrentada a todos los prejuicios posibles por su condición de género.

Lelio, de 43 años, ha dirigido cinco largometrajes en los que, como una marca de estilo, pone sobre el tapete los conflictos de la idiosincrasia chilena, ya sea en las relaciones familiares, existenciales y de género. Así ocurre con cintas como “La Sagrada Familia” (2005), “Navidad” (2009), “El Año del Tigre” (2011) y “Gloria” (2013), que lo sitúan como uno de los directores importantes de lo que se ha llamado el Nuevo Cine Chileno, que incluye también a directores como Matías Bize, Pablo Larraín y Sebastián Silva, entre los más destacados.

En este nuevo estreno, continúa esa línea y la profundiza; asumiendo un tema aún más radical: la transexualidad. Esta se define como una discordancia entre la identidad de género de una persona y su sexo biológico. El tratamiento es una terapia de reemplazo hormonal y/o quirúrgica.

En la cinta, la protagonista ya tiene asumida su nueva identidad de género, en este caso femenina, aunque nunca se sabe si se ha operado. Ella misma da a entender que está en trámite el cambio legal de su identidad, aunque en su carnet sigue apareciendo su nombre original.

Lo que llama la atención, y seguramente a eso hace alusión el título del filme, es la valentía de Marina para defender su identidad, sobre todo luego de la muerte de su pareja, Orlando (Francisco Reyes) por un infarto mientras dormían juntos. De hecho, la vida que llevaban se veía como la de una pareja totalmente normal; pero con la muerte de Orlando se iniciará su calvario; en la relación con su ex esposa, Sonia (Aline Küppenheim); con su hijo Bruno (Nicolás Saavedra) e incluso con una inspectora de la PDI (Amparo Noguera), ya que es sospechosa de asesinato, sólo por ser transexual.
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