martes, 28 de febrero de 2017

“UN CAMINO A CASA”

No basta con tener una buena historia para hacer una buena película, aunque ayuda por cierto. La clave está en transformar ese argumento en imagen y sonido, con sensibilidad en la puesta en escena e inspiración al momento del montaje final. Estas tres etapas son fundamentales para que la cinta sea un producto logrado y con una impronta personal de autoría.

Un buen ejemplo es “Un Camino a Casa” (2016), opera prima del director australiano Garth Davis, adaptación del libro autobiográfico “Un Largo camino a Casa” del autor indio Saroo Brierley, el gran protagonista de esta emotiva cinta, que remece al espectador tanto por la historia misma, como por las grandes actuaciones y por el modo que tiene el director de narrar las dramáticas peripecias de Saroo a los cinco años (Sunny Pawar) como cuando tiene entre veinticinco y treinta años (Dev Patel).

El dato de que los hechos relatados sean reales no es trascendente al momento de evaluar el filme, ya que éste se constituye en una entidad autosuficiente, de gran efectividad en lo que se refiere a involucrar al espectador en esta aventura vital de Saroo, desde que se pierde a los cinco años y se separa de su hermano mayor Guddu (Abhishek Bharate), de su madre, Kamla (Priyanka Bose) y de su hermana Shekila hasta que se rencuentra con su familia a los treinta años, producto de la obsesión que le provocan los recuerdos cada vez más punzantes y precisos.

A esto hay que sumarle el conflicto que empieza a vivir con su nueva familia, que lo adoptó cuando era pequeño, el matrimonio australiano Brierley, formado por Sue (Nicole Kidman) y John (David Wenham) y por su hermano Mantosh (Dirian Ladwa), también de nacionalidad india y adoptado siendo pequeño. La inquietud del joven Saroo es tremenda y afectará también la relación con su novia Lucy (Rooney Mara).

En el logro de armonizar sus afectos y alcanzar el objetivo de volver a abrazar a su madre biológica, el apoyo de su nueva madre Sue y de su novia Lucy será fundamental, instalando a la mujer una vez como pilar no sólo de la familia, sino de la estabilidad vital del ser humano. Davis llama la atención con esta cinta sobre la fuerza de los sentimientos humanos, sin caer en el sentimentalismo ni en el folletín. Construye una cinta sutil, bien armada, con personajes densos y ricamente interpretados, con una estructura narrativa inteligente y sugestiva.
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