martes, 3 de enero de 2017

“GILDA, NO ME ARREPIENTO DE ESTE AMOR”

A veces el cine cumple con la labor de dar a conocer personajes de la historia, importantes pero no famosos, que de otro modo habrían permanecido en el anonimato más injusto.

“Gilda, no me Arrepiento de este Amor” (2016), cinta dirigida, escrita y producida por la cineasta argentina Lorena Muñoz; cumple a cabalidad con esta premisa; ya que trata sobre la vida de la cantante y compositora trasandina de cumbia Gilda, que ha tenido una gran influencia sobre los músicos del género, pero que en Chile, al menos, no es conocida por los legos.

Muñoz, de 44 años, había dirigido anteriormente dos documentales de bastante interés: “Yo no Sé que me han Hecho tus Ojos” (2003), sobre la cantante de tangos Ada Falcón; y “Los Próximos Pasados” (2006) sobre el trabajo que el muralista mexicano David Alfaro Siqueiros realizó en Argentina; antecedentes favorables al momento de realizar un largometraje inspirado en la vida de un icono de la música tropical del país vecino.

Gilda (Natalia Oreiro), cuyo verdadero nombre era Miriam Bianchi, aparece en la cinta ya ejerciendo su profesión de educadora de párvulos, oficio que no le llenaba el espíritu; casada con Raúl Magnin (Lautaro Delgado) y con sus dos hijos, Mariel y Fabrizio. A través de raccontos, el espectador puede conocer la importancia que tuvo para ella su padre, que murió cuando ella era adolescente, tanto en lo afectivo como en lo musical.

Cuando tenía 30 años decidió cambiar su vida y dedicarse a la música, respondiendo a un aviso en el diario, oportunidad en que conoció a Toti Giménez (Javier Drolas), quien sería su mentor musical y a la larga su pareja.
La cinta retrata bien la pasión con que Gilda asumió su nueva vocación, sin dejar de lado nunca a sus hijos, pero distanciándose inevitablemente de su esposo y del modo de vida anterior. La Oreiro construye el personaje progresiva y cuidadosamente, el cual resulta creíble y entrañable.

Como ocurre a menudo con este tipo de artistas tan intensos, Gilda falleció trágicamente en un accidente vial, a los 35 años en 1996; colisión en la que también murieron su madre, su hija, tres de los músicos y el chofer del bus. Como dato interesante, que le da mayor realismo a la cinta, cinco de sus músicos sobrevivientes participan en la cinta interpretándose a sí mismos.
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