miércoles, 28 de diciembre de 2016

“BELLEZA INESPERADA”

El melodrama es un género bastante explotado por la industria de Hollywood y generalmente sus estrenos coinciden con la Navidad o el día de San Valentín.

Las historias de sufrimiento y redención son bastante comunes y repetidas. Su eficiencia radica en las buenas actuaciones, que logran que personajes predecibles y casi ridículos, resulten creíbles y amables; y finalmente terminen emocionando con sus peripecias al espectador.

Esto es lo que ocurre con “Belleza Inesperada” (2016), cinta dirigida por el cineasta estadounidense David Frankel, que reúne un reparto digno de una mayor empresa, pero que precisamente logra darle bastante dignidad a este filme, que de otro modo hubiera sido una comedia más para el olvido.

Frankel, de 57 años, se caracteriza precisamente por sus comedias livianas y de fácil digestión. Su filmografía previa lo demuestra: “Rapsodia en Miami” (1995), “El diablo viste a la Moda” (2006), “Marley y Yo” (2008), “El Gran Año” (2011), “¿Qué Voy a Hacer con mi Marido” (2012) y “Mi Gran Oportunidad” (2013).

Con “Belleza Inesperada” logra su mejor película porque los personajes se construyen con acierto y el guion tiene un par de logros sorpresivos. El gran protagonista es el creativo Howard (Will Smith), uno de los socios de una exitosa agencia de publicidad; cuya vida perfecta se va al tacho cuando muere su hija Olivia, de seis años, de una enfermedad incurable. A dos años de la muerte de su pequeña, aún no lo supera y esto lleva a que la empresa esté a punto de quebrar.

Sus socios, Whit (Edward Norton), Claire (Kate Winslet) y Simon (Michael Peña) no saben cómo hacerlo reaccionar y deciden contratar a tres actores para que se hagan pasar por la Muerte (Helen Mirren), el Tiempo (Jacob Latimore) y el Amor (Keira Knightley), a los cuales Howard les ha escrito cartas recriminatorias.

El mayor acierto del guion es que nunca se sabe a ciencia cierta si efectivamente son actores o en realidad son el Amor, el Tiempo y la Muerte; que han decidido intervenir en la vida de Howard, dándole al filme un aire mágico y simbólico, que se agradece entre tanta desgracia.
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