martes, 18 de octubre de 2016

“INFERNO”

Cuando la base literaria del guion adaptado para el cine tiene deficiencias, aunque el director sea talentoso, es muy difícil lograr un buen producto, ya que las carencias, como en un edificio, son estructurales.

Esto ocurre con “Inferno” (2016), cinta dirigida y producida por el cineasta estadounidense Ron Howard y basada en la novela del mismo nombre del taquillero escritor Dan Brown; y cuyas novelas son todo un éxito porque mezcla elementos paradigmáticos de la cultura y de la historia de occidente con especulaciones esotéricas y policiales.

Howard ya había dirigido las dos cintas anteriores basadas en novelas de Brown: “El Código da Vinci” (2006) y “Angeles y Demonios” (2009), con logros que no superaban la nota mínima. En esta secuela, el producto sigue la misma línea, con inconsistencias importantes en la historia. En esto nada puede hacer el bueno de Howard, que tiene filmes bastante aceptables, como “Cocoon” (1985), “Marea de Fuego” (1991), “Apolo 13” (1995), “Frost/Nixon” (2008) y “En el Corazón del Mar” (2015).

El héroe nuevamente es el profesor Langdon (un maduro Tom Hanks como para este rol de “Indiana Jones”), el cual esta vez es acompañado por la atractiva doctora Sienna Brooks (Felicity Jones), en un aventura sin fin por las hermosas calles, palacios e iglesias de Florencia (la verdad lo más atrayente de la película).

Se supone que el multimillonario Bertrand Zobrist (Ben Foster) va a soltar un virus, que provocará una epidemia que matará a la mitad de los habitantes del planeta, única solución para enfrentar la sobrepoblación mundial, la gran preocupación del magnate y supuesta causa de todos los males de la humanidad. Como se ve, bastante simplón el argumento y más aún la solución, a la cual, por supuesto, se opondrá Langdon, cual superhéroe indestructible.

Lo que más molesta es que la cinta utiliza importantes referencias culturales como La Divina Comedia de Dante o la pintura de Boticcelli sobre el infierno, como simples pistas policiales para que Langdon pueda detectar y neutralizar el temible virus, con la ayuda de la directora de la OMS, la Dra. Sinskey (Sidse Babett Knudser), la cual tiene un amor imposible con Langdon, que no sólo es brillante e invencible, sino todo un galán.
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