martes, 13 de septiembre de 2016

“AQUÍ NO HA PASADO NADA”

Aquí no ha pasado nada es una típica frase chilena para graficar la impunidad con que muchas veces quedan hechos delictuosos o poco éticos, gracias al tráfico de influencias o directamente al cohecho.

Por eso esta frase hecha es un excelente título para la última cinta del cineasta chileno Alejandro Fernández Almendras, basada en el caso policial de 2013 que involucró directamente a Martín Larraín, hijo del entonces senador de Renovación Nacional Carlos Larraín, como autor del delito de manejo en estado de ebriedad con resultado de cuasi homicidio en contra del Hernán Canales; a pesar de lo cual fue absuelto por extraños manejos con las evidencias y los testigos.

Fernández Almendras, de 45 años, había dirigido anteriormente tres largometrajes: “Huacho” (2009), “Sentados frente al Fuego” (2011) y “Matar a un Hombre” (2014). Esta última lo señaló como un director interesante, con un estilo propio de narrar; lo cual ratifica plenamente con “Aquí No ha Pasado Nada” (2016), película que dirigió, escribió y editó.

Más que los hechos, claramente no es un documental, el director muestra acertadamente lo enrarecido del ambiente de la clase alta chilena, cuando hay problemas y hay que mover las influencias. Esto está reforzado por el hecho de que los nombres de los personajes no coinciden con los del bullado caso policial y político.

El protagonista en este caso es Vicente Maldonado (Agustín Silva), que correspondería a Sebastián Edwards en la realidad, el amigo de Larraín que se inculpó para que éste saliera libre de polvo y paja. La acción por lo tanto gira en torno a los allegados del “Vicho” y a como éste vive no sólo los hechos, sino las presiones que finalmente lo llevan a optar por el camino más “conveniente”.

Están su madre (Paulina García), en el rol de protectora; su tío y abogado Julio (Alejandro Goic), que lo aconseja judicialmente; Gustavo Barría (Luis Gnecco), el abogado de Manuel Larrea (el equivalente de Martín Larraín), que lo convence mostrándole que no tiene cómo ganar; el fiscal (Daniel Alcaíno) y las amigas con que compartió la noche fatídica, Ana (Isabella Costa) y Francisca (Geraldine Neary), con quienes tiene un coqueteo triangular, muy propio de esa clase social, donde nada importa mucho.
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