martes, 2 de agosto de 2016

“DOS TIPOS PELIGROSOS”

En la comedia de nivel son fundamentales un buen guion y buenas actuaciones, que les den consistencia a los personajes, lo cual permitirá que el espectador se encariñe con ellos y siga interesado sus andanzas y peripecias.

Esto ocurre en “Dos Tipos Peligrosos” (2016), dirigida y escrita por el cineasta estadounidense Shane Black; y que cuenta con las interpretaciones protagónicas de Russell Crowe (Jackson Healy, un matón de poca monta) y Ryan Gosling (Holland March, un detective privado un tanto torpe). Estos dos personajes comienzan enfrentándose al inicio de la película, pero luego se transforman en inseparables; a lo cual ayudará notoriamente la presencia de la hija adolescente de Holland, Holly (Angourie Rice), verdadera ayudante del detective.

La cinta está ambientada en Los Angeles, en los años 70 y claramente es un homenaje a las cintas policiales de esa época, pero con elementos de humor sarcástico, ya que los protagonistas son más bien anti héroes. Por momentos recuerda al filme “L.A. Confidential” (1997), que dirigió Curtis Hanson, y en la cual casualmente actuaban Russel Crowe y Kim Basinger, que en “Dos Tipos Peligrosos” interpreta a Judith Kittner, Jefa del Departamento de Justicia y madre de Amelia (Margaret Qualley), la desaparecida que todos buscan, entre ellos Holland y Healy.

El humor negro se refleja en los personajes secundarios: Mrs. Glenn (Lois Smith), la cegatona tía de Amelia, la primera que contrata a Holland; los matones Cara Azul (Beau Knapp) y el viejo (Keith David), que son tan torpes como los protagonistas; y el asesino profesional John Boy (Matt Bonner), que llega a ser gracioso de tan impertérrito.

Black, de 54 años, había dirigido anteriormente sólo dos largometrajes: “Kiss Kiss Bang Bang” (2005) e “Iron Man 3” (2013), pero anteriormente había desarrollado una importante carrera como guionista de cintas de acción. En “Dos Tipos Peligrosos” logra un buen balance entre la acción policial y la comedia. Y como es de esperar, en el telón de fondo, se esconde una conspiración que tiene como protagonista a los fabricantes de autos de Detroit y al poder político; y por el otro lado a un grupo de idealistas que quieren denunciarla, comandado por Amelia; que hace aún más deschavetada esta entretenida e irónica comedia.
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