jueves, 28 de julio de 2016

“CUANDO LAS LUCES SE APAGAN”

Generalmente las películas de terror tienen toda una introducción, donde dan a conocer la vida del entorno y el perfil psicológico de los protagonistas, para ir entregando pequeñas pistas de lo que puede venir más adelante.

“Cuando las Luces se Apagan” (2016), primer largometraje del cineasta estadounidense David F. Sandberg, basado en un corto del mismo nombre, que dirigió y escribió el mismo director en 2013; no cumple con esta premisa y ataca al espectador con imágenes schock desde la primera escena.

En una fábrica de maniquíes está trabajando de noche Paul (Billy Burke), cuando es alertado por una empleada de una extraña presencia, que sólo se ve en la penumbra. Incrédulo, sigue trabajando hasta que se corta la luz y sufre el ataque furioso de este fantasma mujer, que más tarde sabremos que se hace llamar Diana (Alicia Vela-Bailey).

La cinta es directa y busca atrapar al espectador desde el comienzo; y la verdad es que lo logra, a pesar de algunos problemas de guion, que no le restan interés y efectividad.

Luego sabremos que Paul era el nuevo marido de Sophie (María Bello) y que ésta comparte su casa con su hijo pequeño, el extremadamente valiente Martin (Gabriel Bateman) y con una antigua compañera de sanatorio, la espantosa Diana, con la cual tiene una relación de absoluta dependencia. La fantasma es posesiva con Sophie y no soporta a nadie que esté cerca de ella, como Paul o Martin, el cual comenzará a recibir sus agresiones y su asedio.

Junto con la Seguridad Social aparecerá la hermana mayor de Martin, Rebecca (Teresa Palmer), que había abandonado el hogar agobiada por las mismas visiones de su madre y de su hermano. Compelida por su amor fraternal, se involucrará nuevamente en esta casa llena de historias terroríficas, laberíntica y con lugares secretos. Esta es otra característica del filme: transcurre casi en su totalidad al interior de este espacio cerrado y claustrofóbico, contagiando esta sensación al espectador.

Completa el grupo de atrapados por esta casa, el pololo de Rebecca, Bret (Alexander di Persia); el que logrará traer a la policía, pero sin ningún resultado, ya que solamente Sophie conoce la única debilidad de Diana, que saldrá a la luz en un final infartante y agotador.
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