martes, 3 de mayo de 2016

“VIDA SEXUAL DE LAS PLANTAS”

Hay un interesante movimiento autoral en el nuevo cine nacional, que entrega un espejo para que los chilenos se miren y se identifiquen con un modo de ser y de sentir nuestra realidad.

Hay cintas que se inscriben en esta línea creativa, que claramente no buscan llegar a grandes audiencias y que por lo tanto desarrollan un cine más intimista y reflexivo.

“Vida Sexual de las Plantas” (2015), dirigida, escrita, producida y montada por el cineasta nacional Sebastián Brahm, reúne estas características, las cuales se suman a la buena factura y a un acertado uso del lenguaje cinematográfico. Brahm, de 43 años, había dirigido sólo un largometraje: “El Circuito de Román” (2011), pero había realizado una interesante carrera como guionista y montajista, habilidades que demuestra en este estreno.

“Vida Sexual de las Plantas” cuenta la historia de Bárbara (Francisca Lewin), una joven paisajista que está muy enamorada del abogado Guillermo (Mario Horton); los cuales se quieren casar y tener hijos; pero el destino dirá otra cosa, ya que Guille tendrá un accidente bajando un cerro: se golpeará la cabeza y quedará con secuelas, que se traducirán en un quiebre en su relación amorosa. Bárbara no podrá nunca olvidarlo y se emparejará con Nils (Cristián Jiménez), exitoso ingeniero, más por la estabilidad y el temor a estar sola que por verdadero amor.

La historia no es compleja, pero está muy bien contada audiovisualmente por Brahm. Recurre a la elipsis como marca de estilo, para sugerir más que mostrar, tanto los estados psicológicos de los protagonistas como las acciones de la película; logrando sugerentes escenas eróticas y también de incomunicación, dependiendo del estado de Bárbara, la gran protagonista de esta cinta, que trata sobre los jóvenes profesionales chilenos, que necesitan fuertes opciones y estímulos como la pareja, el sexo y la paternidad, para darle sentido a sus existencias.

Con sutiles actuaciones y una cámara que trabaja muy bien los primeros planos, Brahm logra retratar a una adulta joven, que busca, en factores externos, la afirmación de sus decisiones; pero que se nota frágil y sin convicciones, aunque de todos modos logra salirse con la suya, reflejando de pasada a la descomprometida juventud chilena actual.
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