martes, 19 de enero de 2016

“TRUMAN”

Las coproducciones son una alternativa interesante en el cine, sobre todo cuando los países que se asocian tienen una historia común; y esta relación se manifiesta claramente en el guión y en el producto final.

Esto ocurre en “Truman” (2015), coproducción española-argentina, escrita y dirigida por el cineasta catalán Cesc Gay; en la cual el ensamblaje se manifiesta acertadamente en la historia, en los personajes y en sus intérpretes; dando testimonio de la emigración tanto de latinoamericanos hacia España como de españoles a América, en este caso a Canadá.

Las primeras imágenes, de una ciudad nevada, corresponden a este país norteamericano, desde el cual viaja hacia Madrid el español Tomás (un notable Javier Cámara) a visitar a su amigo argentino Julián (Ricardo Darín) que vive ahí con su perro Truman (cuyo verdadero nombre es Troilo) y que tiene un cáncer terminal. Julián ha decidido interrumpir el tratamiento y dejarse morir; y Tomás no sólo quiere despedirse, sino también intentar convencer a su amigo de que siga luchando contra el mal.

Gay, de 48 años, había dirigido anteriormente siete largometrajes: “Hotel Room” (1998), “Krampack” (2000), “En la Ciudad” (2003), “Canciones de Amor y Droga” (2004), “Ficción” (2006), “V.O.S.” (2009) y “Una Pistola en cada Mano” (2012); todos ellos desconocidos en la región de Valparaíso, lo que se lamenta, dada la buena factura de su último estreno.

El meollo de “Truman” se encuentra en las fuertes e increíbles historias de amistad en su interior. La más importante, la existente entre Tomás y Julián. Para graficarla baste un diálogo entre ambos; en el cual Julián le dice a Tomás que éste le ha enseñado lo que es la generosidad, ya que da sin pedir nada a cambio. Por otra parte, Tomás le replica diciéndole que él le ha enseñado la valentía, decidir decir algo y llevarlo adelante hasta el final.

No menos importante es la amistad de Julián con su perro Truman, a quien busca desesperadamente una familia adoptiva antes de morir. Esta relación emociona, sobre todo porque ambos transmiten esa desolación característica de la futura separación. Y en torno a los tres, la presencia femenina, tierna y seductora de Paula (Dolores Fonzi), que completa esta red de sentimientos, contenidos y sutiles, que atrapa al espectador desde que se encuentran los amigos en Madrid.
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