martes, 10 de noviembre de 2015

“CHICAGO BOYS”

El documental ha ido ganando cada vez más espacio en las carteleras locales, saturadas de largometrajes de ficción, principalmente de la previsible industria cinematográfica de Hollywood.

Esto es bueno no sólo por la diversidad temática y de lenguaje audiovisual que significa el documental; sino también porque el espectador se va abriendo a otras expresiones tan válidas como el cine de ficción. Lo importante, es que los criterios de selección sean la importancia del tema, del guión, de la investigación efectuada y del punto de vista.

El documental nacional “Chicago Boys” (2015) dirigido, escrito, producido y editado por Carola Fuentes y Rafael Valdeavellano, cumple a cabalidad con estas características, lo que sin duda colabora a esta nueva tendencia de exhibir cintas de este género en las salas comerciales.

Fuentes, periodista, ha desarrollado una importante carrera en el área de la investigación, sobre todo en la televisión; y este es su primer trabajo de dirección. Valdeavellano, por su parte, también ha trabajado en televisión, principalmente como editor, habiendo dirigido antes el documental “Hidroaysén” (2011) para el programa televisivo “Por qué en mi Jardín”. En “Chicago Boys” unen de buena manera sus talentos. Fuentes en la investigación, guión y entrevistas; y Valdeavellano en el trabajo audiovisual y en un acertado montaje, para realizar un documental entretenido, dinámico, bien contado y con buen material periodístico y de imágenes.

El documental cuenta la historia de una serie de estudiantes de Economía de la Pontificia Universidad Católica de Chile, que fueron becados a mediados de la década del ’50 para estudiar en la Universidad de Chicago, a cargo de los profesores Arnold Harberger y Milton Friedman; y que fueron claves en la implantación del modelo económico neoliberal en Chile, con la llegada del Gobierno Militar en 1973. Estos economistas fueron principalmente Sergio de Castro, Rolf Lüders y Ernesto Fontaine, los cuales son entrevistados por Fuentes. Lo novedoso es que también aparecen otros economistas que estuvieron en Chicago en la misma época, Carlos Massad y Ricardo Ffrench-Davis, que son de otra línea política, y que permiten conocer aspectos críticos a esta escuela, con conocimiento de causa, sobre todo que el mercado “sabe” lo que hace y que no necesita correcciones.
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