martes, 15 de septiembre de 2015

“RICKI AND THE FLASH: ENTRE LA FAMA Y LA FAMILIA”

Hay películas que prácticamente no tienen publicidad y sin embargo sería un despropósito perdérselas, entre tanto estreno desechable, y que no deja rastros en la memoria del espectador.

Es el caso de “Ricki and The Flash: entre la Fama y la Familia” (2015), dirigida por el cineasta estadounidense Jonathan Demme, que cuenta la historia de una rockera sesentona, Ricki (una gran Meryl Streep), que ha tenido un relativo éxito y que debe volver a su viejo pueblo, porque su hija Julie (Mamie Gummer) está con una fuerte depresión, producto de un matrimonio reciente, que acaba de fracasar.

El tema podría caer en un dramón como hay tantos en el cine estadounidense; pero la maestría de Demme hace de esta simple historia una gran película. Demme, de 71 años, tiene una larga filmografía plagada de buenas comedias, dramas y cintas policiales; entre las que destacan “Melvin and Howard” (1980), “Algo Salvaje” (1986), “El Silencio de los Inocentes” (1991), “Philadelphia” (1993) y “El Candidato Manchuriano” (2004), entre otras; en las que resalta su buen oficio para el tratamiento de los personajes, los que desarrolla con profundidad, obteniendo grandes interpretaciones del elenco.

En esta cinta el personaje de Ricki es inolvidable. Ella, junto a su grupo The Flash, son número puesto en un bar, donde hacen cantar y bailar a viejos rockeros, de más de cincuenta años. Su vida está afianzada, pero recibe la llamada de su ex marido, Pete (Kevin Kline), porque su hija en está en una profunda crisis. Ricki abandonó joven a su familia para dedicarse a su pasión musical. También dejó dos hijos, Josh (Sebastian Stan) y Adam (Nick Westrate), todos los cuales ya son adultos y la verdad no extrañan mucho a su ausente y alocada madre.

El guitarrista de The Flash, Greg (Rick Springfield), tendrá un rol de importancia en esta segunda parte del filme, donde se desarrolla el conflicto de la cinta: el reencuentro de Ricki con Julie y luego con sus otros hijos, de los cuales Josh está por casarse y ni siquiera tenía considerado invitarla al matrimonio. Ricki tendrá una segunda oportunidad, que aprovechará valientemente, apoyada por el amor de Greg; la comprensión de Pete y de su nueva esposa; y finalmente el amor que sembró en sus hijos en la infancia.

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