martes, 22 de septiembre de 2015

“3 CORAZONES”

En el ser humano operan simultáneamente dos niveles de conciencia: el racional, donde debiera primar lo que debemos hacer; y el irracional, donde manda el deseo y la pasión; y se ha visto que cuando estos sentimientos son muy poderosos llevan al individuo a hacer cosas totalmente inesperadas e incomprensibles.

Esta podría ser una de las interpretaciones de la cinta “3 Corazones” (2014), dirigida y escrita por el cineasta francés Benoit Jacquot; el cual no es muy conocido en Chile, a pesar de su vasta filmografía. Jacquot, de 68 años, ha dirigido veintitrés largometrajes, de los cuales los más conocidos son “El Asesino Músico” (1975), “Los Niños del Placard” (1977), “Viaje hacia la Noche” (1988), “La Hija Sola” (1995), “Sin Escándalo” (1999), “Sade” (2000), “Villa Amalia” (2009), “En lo Profundo del Bosque” (2010) y “Los Adioses a la Reina” (2012).

En “3 Corazones”, desde el comienzo nos muestra a un protagonista que se debate entre estos dos niveles de apreciación de la realidad. Marc (Benoit Poelvoorde), un inspector fiscal de impuestos, corre desesperado para alcanzar al último tren, que lo llevará de vuelta desde una ciudad de provincia a París, donde reside y trabaja. El hecho de perder esta conexión con su mundo laboral significará que se expondrá a tener una experiencia inusual, como ocurre en los cuentos de Cortázar.

En un bar del lugar conocerá comprando cigarrillos a Sylvie (Charlotte Gainsbourg), con quien conectará de inmediato, apelando a esa tristeza profunda que muchos seres humanos llevan dentro, sobre todo aquellos que no se han desencantado completamente de la vida. Quedarán de verse en unos días, cita que no se concretará nunca; pero el encuentro los ha marcado de por vida, sin que ni siquiera ellos lo sepan, ya que Sylvie, inconsolable, decidirá partir a Estados Unidos, con un novio que no ama.

En una futura visita al pueblo, Marc conocerá sin saber a la hermana de Sylvie, Sophie (Chiara Mastroianni), con la cual se involucrará de forma natural, como si estuviera escrito. Se casarán, apresurando una pequeña tragedia, que Jacquot insinuará magistralmente con el manejo de la música de la cinta y con las miradas oblicuas y los pequeños gestos, en los cuales resulta ser maestra la madre de las dos hermanas, madame Berger (Catherine Deneuve), que ha adivinado las nubes negras que caerán sobre su familia.
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