martes, 21 de julio de 2015

“LA HORCA”

Las historias de fantasmas están asociadas desde hace cientos de años al terror más profundo en la especie humana, tal vez porque demuestran que hay vida después de ésta y eso en vez de tranquilizar produce un fuerte temor a lo desconocido.

Ahora si el fantasma está profundamente enojado y vive en un teatro, lleno de recovecos, pasillos, salas y bodegas; el efecto aterrador es mucho mayor. Esto es lo que ocurre en la cinta “La Horca” (2015), dirigida, escrita y producida por los jóvenes cineastas estadounidenses Chris Lofing y Travis Cluff, que logran un filme perturbador, cuyas imágenes y sensaciones persiguen al espectador bastante tiempo luego de la proyección.

Lofing y Cluff habían dirigido, escrito y producido una cinta anteriormente, “Gold Fools” (2012), asociación que al parecer se mantendrá en el tiempo, ya que juntos crearon la productora Tremendum Pictures en 2011.

Las primeras imágenes de “La Horca”, tomadas con un celular, muestran una representación teatral del mismo nombre, en que por accidente un actor estudiantil, Charlie, muere ahorcado, causando pánico y revuelo entre el público. Veinte años después, la clase de Teatro de la misma Secundaria de un pequeño pueblo de Estados Unidos, decide montar la obra como una suerte de homenaje, lo que se verá que no fue una buena idea ni una casualidad, con el correr de los minutos.

Los protagonista de la pieza son Pfeifer Ross (Pfeifer Brown) y Reese Houser (Reese Mishler). El mejor amigo de éste, Ryan Shoos (Ryan Shoos), es el encargado de filmar los detalles de la representación teatral; por lo cual es espectador muchas veces verá lo que ocurre a través de la cámara o del celular de Ryan, involucrando al observador en la subjetividad de este personaje.

Ryan convence a Reese, en la noche anterior a la primera función, de romper la escenografía para que no se pueda estrenar la obra, para lo cual los acompañará la polola de Ryan, Cassidy Spiker (Cassidy Gifford), produciéndose las escenas centrales del filme, con un desarrollo de terror muy bien logrado. A este trío se suma Pfeifer, quedando encerrados en este laberíntico teatro con el fantasma de Charlie, que se quiere tomar revancha, porque no era él quien debiera haber muerto hace veinte años.
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