martes, 23 de junio de 2015

DESASTRES NATURALES

Paralela a la corriente más realista en el nuevo cine chileno existe una tendencia más lúdica, en la que lo real se mezcla con elementos del absurdo, produciendo interesantes resultados.

Es el caso de “Desastres Naturales” (2014), cinta dirigida y escrita por el cineasta nacional Bernardo Quesney; en la cual el espectador asiste a una fuerte manifestación de identidad de una profesora rural, Raquel (Anita Reeves), que ha sido despedida sin mayores explicaciones y que decide protestar impartiendo una clase a la fuerza.

Quesney, de 26 años, había dirigido antes dos largometrajes: “Sed de Mar” (2008) y “Efectos Especiales” (2011); filmografía que lo ha situado como un director independiente y talentoso, que no se rinde a los preceptos del mercado.

En esta nueva película conserva esa originalidad, con situaciones que van pasando de una aparente normalidad a otras en que la lógica desaparece y en que todo pierde sentido. En el trasfondo también hay una crítica a la educación chilena actual, pero la lectura con mayor base nos refiere a un filme que retrata la condición humana y sus variantes, cuando se enfrenta a una crisis.

La cinta se inicia con una larga caminata a campo traviesa, en blanco y negro, en que Raquel se acerca a la cámara, que permanece fija; escena que avisa al espectador de que no veremos un filme común y corriente. Raquel se presenta a una clase de reforzamiento, con un grupo de ocho alumnos de cuarto medio, que lo lideran el presidente de curso, Diego (Sebastián Ayala) y Cesárea (Montserrat Ballarin). El problema comienza cuando llega la profesora titular, Manuela (Fernanda Toledo), que exige su clase; ante lo cual los alumnos se toman la sala, en apoyo a Raquel.

Ahí aparecen la inspectora, Patricia (Paola Lattus); la directora, Valentina (Catalina Saavedra), la hija de Raquel, Lucía (Amparo Noguera); todas las cuales tratan inútilmente de convencerla, para que abandone la toma; lo que sólo se producirá cuando le muestren las evaluaciones que el año anterior realizaron los propios alumnos, luego de que el resto del alumnado rompiera todo el mobiliario del establecimiento, manifestación de irracionalidad que se confirma con las disculpas finales que le ofrece la directora.
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