viernes, 19 de junio de 2015

“AMIGOS CON VENTAJA”

La comedia en el cine no es fácil, ya que los personajes y las situaciones deben tener la complejidad propia de la existencia cotidiana; porque si hay un género que se parece a la vida real ese es la comedia.

Esto queda más que demostrado con la cinta “Amigos con Ventaja” (2014) del director estadounidense Justin Reardon, al cual le pesa claramente que éste sea su primer largometraje, ya que el filme tiene un guión con potencial, las actuaciones no están mal, pero el resultado final desilusiona y no alcanza a fraguar.

El protagonista de “Amigos con Ventaja” es un escritor (Chris Evans), que ha recibido un encargo de un productor de cine, Bryan (Anthony Mackie), para escribir el guión de una película romántica, a pesar de que nunca se ha enamorado, lo cual le significa una dificultad mayor, lo cual se encarga de expresar como narrador de la cinta.

Todo esto cambia cuando conoce a “ella” (Michelle Monaghan), con la cual se produce una evidente química y coqueteo mutuo, a pesar de que ella está comprometida con “estirado” (Ioan Gruffudd). Él se enamora perdidamente, pero en vez de aprovechar esta pasión para escribir el guión, intenta por todos los medios conquistarla, sin darse cuenta que ambas cosas deben ocurrir al mismo tiempo, o así por lo menos lo plantea la lógica de la cinta.

El principal problema del guión de “Amigos con Ventaja” es que ninguno de los dos se da cuenta claramente de lo que siente, lo cual es evidente para el espectador; por lo cual las situaciones de encuentro y desencuentro se estiran artificialmente.

Lo más acertado, el grupo de amigos de “él”, que lo confunden y lo encauzan, constituyendo una divertida galería de personajes secundarios, muy bien desarrollados e interpretados. El más cercano es Scott (Topher Grace), que le da consejos y que por su parte no termina de salir del clóset; pero también están Mallory (Aubrey Plaza), gran amiga pero enamorada de él secretamente; Samson (Luke Wilson) y Lyle (Martin Starr), que juegan el rol de desanimarlo y entusiasmarlo alternadamente. Por último, su abuelo (Philip Baker Hall), que lo crio, pero que no logra llamar lo suficiente su atención, hasta que se muere y lo hace darse cuenta de la importancia de los afectos y que no se debe dejar pasar un segundo para demostrarlo.
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