martes, 19 de mayo de 2015

“MAD MAX: FURIA EN EL CAMINO”

En general, secuelas nunca fueron buenas, salvo que sea el propio director de la versión original el que dé una vuelta de tuerca a su trabajo inicial, forzándose a un esfuerzo creativo adicional que no siempre produce el resultado esperado.

En este caso, “Mad Max: Furia en el Camino” (2015), dirigida, escrita y producida por el cineasta australiano George Miller, la secuela está a la altura del original, el cual, para ser claro, ya había sido reversionado dos veces, pero muy poco tiempo después.

Miller, de 70 años, justamente tuvo su debut con “Mad Max” (1979), que llamó la atención por su alto nivel de violencia, justificada en todo caso, porque retrataba un mundo devastado y agresivo, después de la debacle nuclear, en un futuro que hoy se ve mucho más cercano.

Luego vinieron “Mad Max 2” (1981) y “Mad Max Beyond Thunderdome” (1985), que ratificaron su talento en la creación y desarrollo de personajes duros pero con vestigios de humanidad, lo que se reitera en esta nueva versión del antihéroe guerrero Max (Tom Hardy). Miller dirigió después “Las Brujas de Eastwick” (1987) y “Lorenzo’s Oil” (1992), para dirigir a continuación tres películas para niños, antes de volver a Max: “Babe: Pig in the City” (1998), “Happy Feet” (2006) y “Happy Feet 2” (2011).

En “Mad Max: Furia en el Camino”, el protagonista no está solo. Luego de escaparse de la Ciudadela, donde se le extraía su sangre para vitalizar a los guerreros del perverso Inmortal Joe (Hugh Keays-Byrne), una suerte de emperador vicioso y despiadado, se suma a Imperator Furiosa (Charlize Theron), generala renegada, que ha huido con las bellas y jóvenes cinco esposas de Joe, en un gigantesco camión, para buscar una zona verde, donde intentar una redención. Por casualidad se les suma el joven guerrero Nux (Nicholas Hoult), quien poco a poco se va convenciendo que Joe no es Dios, sino que los tiene engañados para que los incautos lo adoren y no reclamen.

La persecución de Joe y sus secuaces a esta extraña caravana concentran la mayor parte de la cinta, la que tiene la virtud de ser no sólo un filme de acción; sino que entrega una visión apocalíptica del mundo y de la extinción de los valores, a pesar de que Furiosa mantiene una cuota de esperanza, que paulatinamente contagia a sus compañeros de travesía.
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