martes, 5 de mayo de 2015

“AVENGERS: ERA DE ULTRON”

Los superhéroes de cómics provocan una adicción en los espectadores asiduos a este tipo de personajes, que los estudios de Hollywood tratan de explotar hasta el hartazgo, produciendo muchas veces cintas que aportan poco al género y que fácilmente se pueden desechar.

Este es el caso de la secuela “Avengers: Era de Ultrón” (2015), cinta dirigida y escrita por cineasta estadounidense Joss Whedon, basada en los cómics de Marvel, de Stan Lee y Jack Kirby. Whedon, de 50 años, había dirigido la versión original, llamada “Los Vengadores” (2012), que resultó mucho más entretenida y acertada que esta posterior. Este director ha dirigido además dos largometrajes: “Serenity” (2005) y “Much Ado About Nothing” (2012), desarrollando previamente una importante carrera en la televisión.

En “Avengers: Era de Ultrón”, la urgencia de inventar una nueva aventura con estos superhéroes provoca un guión artificioso, en que los protagonistas se ven enfrentados a conflictos totalmente evitables. Es reconocida la tozudez de Tony Stark/Ironman (Robert Downey Jr.), pero acá llega a niveles inaceptables, ya que no sólo genera a Ultrón, una especie de Ironman malvado y mucho más poderoso, sino que pone en peligro a sus amigos y a la tierra completa, arrastrando además en esta torpeza al doctor Banner/Hulk (Mark Ruffalo).

El ejército de Ultrón hacer ver bastante mal no sólo a Ironman y Hulk, sino también a Thor (Chris Hemsworth), al Capitán América (Chris Evans), a Natasha Romanoff/Viuda Negra (Scarlett Johansson) y a Ojo de Aguila (Jeremy Renner), tanto que deben reaparecer viejos personajes para mejorar el contingente, como Nick Fury (Samuel L. Jackson), Máquina de Guerra (Don Cheadle) y sumarse otros nuevos, como Quick Silver (Aaron Taylor-Johnson), la Bruja Escarlata (Elizabeth Olsen) y Visión (Paul Bettany), una versión positiva de Ultrón, que termina inclinando la balanza del conflicto hacia el lado de los buenos.

Por otra parte, la cinta se hace larga, debido a la sobreexplotación de las escenas de peleas, en que los superhéroes deben enfrentarse a las fuerzas del mal, pero como son inmortales, se levantan una y otra vez como gatos porfiados. El único elemento más simpático de este filme es el naciente romance entre el doctor Banner/Hulk y Natasha/Viuda Negra, que supera los enojos del primero y la oscuridad de la bella ex espía.
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