miércoles, 3 de diciembre de 2014

“EL CAZADOR”

Las zonas desérticas de Australia se parecen mucho a lo que podría ser el mundo después de una guerra atómica globalizada; por lo tanto es el escenario ideal para una cinta de corte escatológico, en que impere la ley del más fuerte y que la justicia se tome por las propias manos, con un claro sentido apocalíptico.

Es el caso de “El Cazador” (2014), dirigida, escrita y producida por el cineasta australiano David Michod. De hecho, al comienzo del filme aparece una leyenda que dice que está ambientada diez días después del holocausto.

Y la verdad en la cinta se respira desde las primeras imágenes una fuerte sensación de fin de mundo. La actitud del protagonista, Eric (Guy Pearce), desde que estaciona su auto en una polvorienta carretera y entra a un tugurio que no tiene aspecto de nada, introducen al espectador en una realidad seca y sin sentido.

Una pareja al parecer de homosexuales, pero que no tienen la energía ni siquiera para hacerse cariño y el hecho de que Eric tenga que servirse solo una botella, que no se sabe si es agua o algún licor, dan a entender que nada tiene importancia en este mundo destruido.

De improviso surge una camioneta que viene huyendo de un enfrentamiento armado y se produce una fuerte discusión al interior, entre sus tres ocupantes, ya que Henry (Scoot McNairy) quiere devolverse a verificar el estado de su hermano Rey (Robert Pattinson), que al parecer quedó herido de muerte en la refriega.

La camioneta finalmente se vuelca y los tres sujetos toman el auto de Eric para seguir su camino, lo que producirá la furia de éste, que los perseguirá hasta las últimas consecuencias. De aquí en más, la cinta irá subiendo de intensidad hasta alcanzar el paroxismo, propio de un mundo sin presente ni futuro, en la secuencia final, cuando Eric alcanza a los ladrones de su auto y entierra a su perro muerto, que iba en el maletero, otorgándole un toque de humanidad a esta realidad enajenada y con valores infrahumanos.

Michod, de 42 años, sólo había dirigido anteriormente un largometraje, “Reino Animal” (2010); pero demuestra un innegable talento para la construcción de mundos opresivos y un desarrollo narrativo crispante y cargado de emociones subterráneas, que explotarán en cualquier momento.
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