martes, 14 de octubre de 2014

“EL JUEZ”

El cine clásico estadounidense se sustenta, entre otras cosas, en el desarrollo de personajes con rasgos fuertes y claros; que se enfrentan en conflictos que evolucionan y que en este tránsito los transforma generalmente haciéndolos mejores.

Por lo tanto el lenguaje cinematográfico es una herramienta para conseguir el objetivo central: la definición y evolución de los caracteres, que además representan los mejores valores de la idiosincrasia del país del norte.

En esta línea se inscribe la cinta “El Juez” (2014) dirigida y producida por el cineasta estadounidense David Dobkin; en lo que es su primer trabajo serio en una filmografía cargada de comedias bastante típicas. A sus 45 años, Dobkin había dirigido cinco comedias más bien olvidables: “Demasiado Profundo” (1998), “Los Rebeldes de Shanghai” (2003), “De Boda en Boda” (2005), “Fred Claus” (2007) y “El Gran Cambio” (2011), aunque en 1992 dirigió otra película sobre la historia de un poeta, llamada “52nd St. Serenade”, que habla sobre otras preocupaciones más estéticas.

“El Juez” es la historia de dos abogados, padre e hijo, totalmente contrapuestos en su personalidad. El hijo, Hank Palmer (Robert Downey Jr.) es un abogado exitoso de Nueva Cork, pedante y soberbio, que se dedica a defender delincuentes y mafiosos. Incluso está a punto de divorciarse, a pesar de tener una tierna hija, Lauren (EmmaTremblay). El padre, Joseph Palmer (Robert Duvall) es un prestigioso juez, con más de 40 años de carrera, en una pequeña ciudad de Indiana.

La muerte de la esposa y madre los vuelve a reunir en el pueblo natal y la tirantez entre ambos se siente en el aire; al contrario de lo que ocurre con sus dos hermanos: Glen (Vincent D’Onofrio), que pudo ser una gran estrella del béisbol; y Dale (Jeremy Strong), que tiene un pequeño retraso mental y que filma todo, como un modo de esconderse tras la cámara.

Todo cambia cuando acusan al juez de haber atropellado intencionalmente, con resultado de muerte, a un ex convicto que él había condenado. A contrapelo, Hank toma la defensa legal de su padre, en lo que es la parte medular del filme por varias razones: por la transformación paulatina en la relación entre padre e hijo; luego por el intenso juicio, en el cual Hank tendrá a un oponente de nivel, en el abogado Dickham (Billy Bob Thornton); y porque se reencontrará con su novia de juventud, Samantha (Vera Farmiga), que también ayudará a que renazca lo mejor de su interior.
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