martes, 19 de agosto de 2014

“EL ARBOL MAGNETICO”

Los reencuentros o encuentros familiares se han transformado en un tema importante en la cinematografía nacional, por varios motivos: el retorno a la democracia, ya que esto ha posibilitado el retorno de muchos exiliados e hijos de éstos; por la búsqueda de nuevos temas en nuestros cineastas y por último por la cada vez mayor cantidad de coproducciones en que participa el cine chileno, producto de esta misma apertura y de la internacionalización del nuevo cine chileno.

Un poco de todo esto hay detrás de la cinta “El Arbol Magnético” (2013) dirigida y escrita por cineasta española Isabel de Ayguavives; pero ambientada en Chile, en algún punto de los valles de la Cuarta Región, donde una familia chilena se reencuentra, con la excusa de unas vacaciones a nuestro país de uno de los sobrinos, Bruno (Andrés Gertrudix), que vive hace años en España.

El núcleo más importante de personajes lo conforma Bruno con sus primos Javier (Juan Pablo Larenas) y Nela (Manuela Martelli), todos veinteañeros y que revisan su presente y lo que fueron; a partir de que pronto se venderá la entrañable propiedad familiar donde se reúnen y donde transcurre la mayor parte de la cinta, salvo el lugar en que se encuentra el árbol magnético, que no por nada le da nombre a la película, ya que es una metáfora de lo que ejerce la casa y el lugar para cada uno de los integrantes de la familia, en mayor o menor grado.

De Ayguavives, de 40 años, con éste su primer largometraje, construye un relato sentido, con emotividad contenida por parte de los personajes; sobre todo de Nela, que es quien más aprecia la casa y el lugar donde se soñó a sí misma, aunque ahora esté lejos de esa utopía. En una narración en sordina cada integrante de esta gran familia chilena se va desprendiendo de algo suyo, que les pertenece, pero que las condiciones de mercado y de la vida les han impedido salvaguardar y mantenerlo como un punto de encuentro.

En esos típicos asados chilenos, con fogata y guitarreo y posterior amanecida, los primos conversan de sus planes, aunque saben que no podrán torcerle la mano al destino. Como telón de fondo sus padres y su abuela serán testigos de este proceso en que la propiedad familiar, como el país mismo, se van convirtiendo en lo mejor de lo posible, más que en aquel sueño imposible que alguna vez tuvieron. “El Arbol Magnético” es una cinta inteligente, en que a pesar de la variedad y cantidad de personajes, estos logran una profundidad y credibilidad dignas de mención.
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