martes, 3 de junio de 2014

“X-MEN: DIAS DEL FUTURO PASADO”


Ya es una política comercial de Hollywood. Cuando una cinta es un éxito financiero no sólo se aseguran las secuelas, sino que los argumentos se fuerzan hasta lo indecible, haciéndolos alambicados y poco creíbles.

Es el caso de “X-Men: Días del Futuro Pasado” (2014), realizada por el cineasta estadounidense Bryan Singer, quien también dirigió dos de las anteriores: “X-Men” (2000) y “X-Men 2” (2003), no así “X-Men: Orígenes: Wolverine” (2009) dirigida por Gavin Hood; basadas todas en los personajes creados por Stan Lee y Jack Kirby en 1963 para la editorial Marvel Comics; y que el cine ha explotado hasta lo insufrible.

En el caso de Singer, de 48 años, es un poco decepcionante esta seguidilla, ya que se hizo conocido por un filme muy interesante: “Los Sospechosos de Siempre” (1995), pero luego cayó en la veta comercial de X-Men, que continuó con “El Regreso de Superman” (2006), “Valkiria” (2008) y “Jack, el Caza Gigantes” (2013), con lo cual se ha transformado en el director perfecto para este tipo de cintas con clara orientación a la taquilla, con mucha acción, efectos especiales y personajes y guiones poco elaborados.

En “X-Men: Días del Futuro Pasado”, Magneto (Ian McKellen) y el Profesor X (Patrick Stewart), ya viejos y unidos, se encuentran refugiados en un templo en el Tíbet, junto a Logan (Hugh Jackman), Storm (Halle Berry), Kitty (Ellen Page) y otros mutantes, a punto de ser destruidos por los Centinelas, cuando se les ocurre que Logan viaje al pasado, a 1973, para convencer a Raven (Jennifer Lawrence) de que no mate al Dr. Trask (Peter Dinklage), hecho que desencadenó los fondos para la creación de los Centinelas.

En este viaje, Logan deberá convencer también a los jóvenes Charles Xavier (James McAvoy), Eric (Michael Fassbender) y Hank (Nicholas Hoult), para que lo ayuden en esta misión que involucrará al mismísimo Presidente Nixon, y que busca la sobrevivencia de los Mutantes, en una lucha que dirige Trask y cuyo meollo es que los humanos se convenzan de que pueden confiar en estos particulares héroes con extraños poderes.

La cinta tiene su principal defecto en el enredado guión, con personajes de maqueta y peleas sin sentido, la mayoría entre los propios X-Men, por diferencias de táctica para lograr los mismos objetivos. Da pena el desperdicio de buenos actores en personajes que no muestran sus sentimientos y cuyas ideas tienen poco sustento.
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