jueves, 12 de junio de 2014

“OCULUS”

Los espejos siempre han tenido una doble condición, propicia para el misterio y el terror. Primero nos otorgan la posibilidad de tener una imagen de nosotros mismos; pero también siempre ha existido la creencia de que pueden ser un portal hacia otras realidades.

Es el caso del espejo que aparece en la cinta “Oculus” (2013), verdadero protagonista de este filme de terror, ya que en él habita un espíritu maligno, desde hace varios siglos, el cual desquicia a quienes se reflejan en él causándoles la muerte, la locura o transformándolos en asesinos.

Esta cinta fue dirigida, escrita y editada por el cineasta estadounidense Mike Flanagan. Está basada en el guión que el propio Flanagan escribió para un cortometraje del mismo nombre, que dirigió en 2006. A pesar de su juventud, 35 años, Flanagan ya había dirigido cuatro largometrajes, que no habían sido estrenados en Chile.

Esto es importante, ya que en “Oculus” se nota la mano de un director que sabe manejar el suspenso, ya que va pausadamente desentrañando o armando la trama, como un rompecabezas, a lo que contribuye que él mismo sea el escritor y el montajista.

En este caso, la narración salta desde la infancia de los hermanos Russell, Kaylie (Annalise Basso), de doce años; y Tim (Garrett Ryan), de diez años, que son testigos del efecto que produce en sus progenitores, Marie (Katee Sackhoff) y Alan (Rory Cochrane) el espejo que instalan en el escritorio de éste último; al momento en que Tim (Brenton Thwaidess) cumple 21 años y es dado de alta de una clínica psiquiátrica, supuestamente recuperado del desequilibrio, que lo llevó a matar a su padre de un balazo.

A la salida, lo espera su hermana ya crecida (Karen Gillan), la que lo obligará a enfrentarse nuevamente al espejo, para vengar a sus padres y derrotarlo definitivamente; lo que a todas luces es una ingenuidad, ya que el poder que reside en el espejo los supera largamente.

A pesar de esto, llama la atención la preparación y la inteligencia con que Kaylie se enfrenta al espejo; el cual constantemente le está tendiendo trampas y trucos para hacerlos caer y rendirse ante su poderío, que sólo traerá más muerte y locura. “Oculus”, a pesar de pertenecer a un género, las cintas de terror, tan sobreexplotado en los últimos años, logra por momentos su objetivo: que el espectador salte de su asiento o se aferre a él, como si el espejo fueras la pantalla.
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