martes, 24 de junio de 2014

“LA DANZA DE LA REALIDAD”

Pocas veces tenemos la posibilidad de ver del llamado cine de culto, más aún si es chileno, en las salas comerciales; por lo cual este milagro ya es digno de elogio.

Se trata de “La Danza de la Realidad” (2013) dirigida, escrita y producida por el cineasta y artista total chileno Alejandro Jodorowsky, basado en su autobiografía homónima; especialmente en su infancia vivida en el puerto de Tocopilla, junto a sus padres de origen judío ucraniano.

Jodorowsky, de 85 años, había dirigido anteriormente seis largometrajes: “Fando y Lis” (1968), “El Topo” (1970), “La Montaña Sagrada” (1973), “Tusk” (1980), “Santa Sangre” (1989) y “El Ladrón del Arcoiris” (1990), de clara inspiración surrealista y psicoanalítica, influencias que también ha desarrollado en su creación teatral, literaria y en el cómic.

En “La Danza de la Realidad”, Jodorowsky nos cuenta del surgimiento de su sensibilidad y su personalidad, junto a sus dominantes padres: Jaime (Brontis Jodorowsky) un comunista stalinista que había trabajado en un circo y que poseía una tienda en Tocopilla, la Casa Ukrania; y Sara (Pamela Flores) una exuberante cantante lírica, o al menos así la recuerda el autor en el filme.

El estilo de la cinta, en todo caso, no es sólo realista. Abundan los elementos surrealistas y misteriosos. Pero tampoco se piense que todo en ella es belleza y colorido. Su registro va desde lo grotesco a lo mágico. Por ejemplo, la aparición en la plaza de la ciudad de un grupo de ex mineros, que han sido desmembrados por efecto de explosiones en los piquetes o la exhibición en la cinta de cuerpos desnudos, lascerantes o torturados; que dejan claro que Jodorowsky no está dispuesto a hacer concesiones al público acomodaticio y burgués. Su estilo visual, en todo caso, es más pictórico que poético, descarnado y crudo, cuando así lo requiere la historia.

Mentor de sí mismo, Jodorowsky aparece tal cual es hoy aconsejando al oído a su versión infantil (Jeremías Herskovits) con frases sabias y definitivas; el cual gusta de relacionarse con personajes extraños como el Teósofo (Axel Jodorowsky) o el Anarquista (Adán Jodorowsky). Esta visión no tradicional de la realidad es la que legitima sus licencias, como que el puerto de Tocopilla de la década del 30 tenga tremendos barcos de contenedores o que se vean autos modernos en algunas escenas.
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