martes, 22 de abril de 2014

“AIRES DE ESPERANZA”

A veces lo extraordinario irrumpe bruscamente en algunas vidas, para transformarlas notablemente de un modo que ya nunca volverán ser las mismas.

Esto ocurre en “Aires de Esperanza” (2013), dirigida, escrita y producida por el cineasta canadiense Jason Reitman; basada en la novela “Labor Day” de la escritora contemporánea Joyce Maynard; en la cual un convicto que se fuga cambia radicalmente la vida de una madre y un hijo, al refugiarse durante tres días en su casa.

Este reo, Frank (Josh Brolin) condenado a quince años de presidio por matar accidentalmente a su esposa, obliga al adolescente Henry (Gattlin Griffith) y a su madre, Adele (Kate Winslet) a llevarlo a su casa, donde ambos viven solos, producto de la separación de ésta.

En un comienzo se podría pensar que la cinta se va a desarrollar tomando el camino de la violencia y el drama; pero desde el comienzo Frank da indicios de ser inocente, a pesar de que la prensa lo tilda como un “delincuente peligroso”. El director inteligentemente va dosificando las señales de la verdadera personalidad de Frank y del efecto que va causando en Adele y en Henry, principalmente a través de los ojos de éste, que por momentos se transforma en el narrador de la película.

No es de extrañar el acierto de Reitman, de 36 años, que en sus cuatro largometrajes anteriores había demostrado sensibilidad y originalidad; y un manejo importante en la construcción de personajes; con las cintas “Gracias por Fumar” (2005), “Juno” (2007), “Amor sin Escalas” (2009) y “Adulto Joven” (2011).

Además, la mayor parte de la cinta transcurre dentro de la casa de Adele y Henry, convirtiéndose en una exigencia técnica que obliga al director a demostrar su oficio con el lenguaje cinematográfico, con un apropiado uso de la cámara, con primeros planos, y panorámicas cortas, que registran la transformación que van sufriendo los tres personajes, que pasan de la sospecha, la desconfianza y el temor, a ser una verdadera “familia” en sólo tres días. Como es lógico, la realidad no puede permitir algo así, tan subversivo; y esta posibilidad de nueva vida para ellos se desvanece, debiéndolo pagar dolorosamente, pero ya nunca más serán los mismos y lo extraordinario, a pesar de todo, nunca más los abandonará.
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