martes, 17 de diciembre de 2013

“WAKOLDA”

El sur del mundo fue en el siglo pasado un buen lugar para iniciar una
nueva vida para muchos europeos, pero tambièn lo fue para esconderse
para algunos nazis, que venìan arrancando de ser enjuiciados por crìmenes
de lesa humanidad, lueho de finalizada la Segunda Guerra Mundial.

Uno de esos notables criminales fue el doctor Mengele, el que tuvo un paso
por Argentina y que era perseguido por la policìa secreta de Isreal para ser
procesado. De esto trata “Wakolda” (2013), cinta escrita y dirigida por la
cineasta argentina Lucìa Puenzo, basada en su propia novela del mismo
nombre; y que se ambienta en Bariloche, a orillas del Lago Nahuelhuapi,
en 1960, adonde se traslada una familia desde la capital para reabrir una
hosterìa.

En su viaje en jeep desde Buenos Aires, esta familia integrada por Enzo
(Diego Peretti), Eva (Natalia Oreiro) y su hija de catorce años Lilith
(Florencia Bado); se topa en el camino con un mèdico alemàn (Alex
Brendemuhl), que viaja con identidad falsa y que no es otro que el doctor
Mengele, que experimentò con niños y animales para “mejorar” la raza
aria, amèn de crear sofisticadas tècnicas de tortura.

Puenzo, de 37 años, ya había dirigido cuatro largometrajes: “XXY” (2007),
“Los Invisibles” (2008), “El Niño Pez” (2009) y “Màs Adelante” (2010);
y es considerada una de las escritoras y directoras màs interesantes de las
nuevas generaciones del paìs vecino.

En “Wakolda”, construye acertadamente la contradicciòn que generan
persones como Mengele. Por un lado, la atracciòn que provoca en Eva, que
es originaria de Bariloche y se educò en el Colegio Alemàn del lugar, por
lo cual se siente atraìda por la cultura y refinaciòn del mèdico alemàn; y
por la protecciòn que le provoca ya que està embarazada. Lilith por otro
lado està en la adolescencia y le atrae este hombre que le habla sobre su
cuerpo y le ofrece crecer màs rapido con hormonas.

Del otro lado de la vereda estàn Enzo, al cual le molesta la intervenciòn
del mèdico en su familia sin su autorizaciòn y la fotògrafa y archivera
Nora (Elena Roger), que colabora con los que buscan a Mengele y que lo
reconoce, informàndolo a Buenos Aires; y que simbolizan la conciencia y
la acciòn frente a este tipo de sujetos, que muchas veces se imponen por su
autoritarismo, disfrazado de elegante y convincente retòrica.
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