martes, 5 de noviembre de 2013

“CAPITAN PHILLIPS”

Sin lugar a dudas la realidad muchas veces supera la fantasía y de no tener la confirmación de que los hechos narrados en una película ocurrieron realmente, cuesta creer que pueda suceder algo tan dramático y espectacular.

Eso ocurre con “Capitán Phillps” (2013), dirigida por el cineasta británico Paul Greengrass, que está basada en la novela que escribió el propio capitán mercante Richard Phillips, luego de que el buque que comandaba fuera abordado y secuestrado por piratas somalíes, en las costas de África en el año 2009.

Greengrass, de 58 años, es conocido principalmente por sus largometrajes “La Supremacía Bourne” (2004), “United 93” (2006), “Ultimátum Bourne” (2007) y “Zona Verde” (2010), que lo han posicionado como un director que maneja bien el suspenso, en cintas que combinan acertadamente un fuerte dramatismo y escenas de mucha acción.

Esto lo confirma en “Capitán Phillips”, la cual tiene exigencias de puesta en escena, que la hacen aún más meritoria. De partida toda la cinta transcurre en el mar. Primero a bordo del mercante Maersk Alabama, de bandera de Estados Unidos, que transportaba frutas y alimentos frigorizados al Africa que, si bien se sabía que se corrían riesgos, jamás pensaron sus tripulantes que serían abordados por una lancha con cuatro piratas somalíes, que esperaban recaudar millones de dólares por el rescate de sus hombres.

Luego, toda la segunda parte es concentra en el bote salvavidas en que los piratas huyen, llevándose de rehén al capitán Phillips (Tom Hanks). Este encierro es compartido con el líder de los somalíes, Muse (Bankhad Abdi), quien nunca pierde las esperanzas de hacerse millonario; el joven Bilal (Bankhad Abdirahman), que viaja herido; el piloto Najee (Faysal Ahmed) y Elmi (Mahat Ali), el más belicoso y que en todo momento desea matar al oficial norteamericano, en una lucha constante de personalidades y tensiones, que mantienen en vilo a los espectadores y el propio Phillips, que asombra por su sangre fría, que sólo pierde cuando ya ha caído el telón, manifestándose como un hombre de carne y hueso.

El final, digno de una cinta de ficción; de esas que se realizan para ensalzar el espíritu épico estadounidense; con sus fuerzas especiales y sus marinos que jamás abandonan a uno de los suyos.
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