martes, 3 de septiembre de 2013

“SPRING BREAKERS”

Inusual es que lleguen a las carteleras locales películas estadounidenses que se salgan del formato establecido por Hollywood; es decir que no promuevan el concepto del héroe americano o que no sean simplemente productos desechables de entretención para un público no muy exigente, con un presupuesto publicitario millonario.

Un buen ejemplo de este tipo de cine es “Spring Breakers” (2012), dirigida y escrita por el cineasta estadounidense Harmony Korine, cuya filmografía era absolutamente desconocida en Chile. Korine, de 40 años, había dirigido anteriormente cuatro largometrajes: “Gummo” (1997), “Julián Donkey-Boy” (1999), “Mister Lonely” (2007) y “Trash Humpers” (2009).

“Spring Breakers” narra la historia de cuatro jóvenes universitarias, que lo único que desean en sus vacaciones de primavera es ir a Miami y olvidarse de todo, incluso de sí mismas. Tres de ellas, las rubias Candy (Vanesa Hudgens), Britt (Ashley Benson) y Cotty (Rachel Korine) son las típicas jóvenes “carreteras”, que adoran divertirse, lo que implica fiestas, alcohol, drogas y desenfado erótico. La cuarta, la morena Faith (Selena Gómez) es más tranquila y va a la iglesia católica, pero está aburrida de su vida rutinaria y cree que en un viaje puede encontrarse a sí misma.

Hasta ahí la cinta parece un filme sobre cuatro jóvenes, que se aprestan a pasar unas locas vacaciones; y el espectador común sentirá que verá una suerte de “¿Qué Pasó Ayer?”, pero protagonizada por cuatro atractivas jovencitas. Pero el espectador más avezado notará ya en esta primera parte algunos elementos que la hacen una película diferente: una estética pop sicodélica, con mucho énfasis en el montaje, y con personajes bastante anárquicos y nada de ejemplares, que la relaciona más con “Pánico y Locura en Las Vegas” de Terry Gilliam.

De hecho, gozan el asalto que cometen para financiar sus vacaciones, lo que demuestra que nos encontramos frente a tipos psicológicos con relatividad moral, que harán lo que sea para alcanzar el “sueño americano”. En Miami serán rescatadas de la cárcel por Alien (James Franco), traficante de drogas y armas, un símbolo de riqueza mal habida, que deslumbrará a las tres rubias; las que transformarán su desencanto y perdición por una alucinada libertad, que las llevará a hacerse dueñas de sí mismas y de su cuerpo, lo que llega al paroxismo cuando en la escena final atacan con Alien la mansión de Archie (Guccie Mane), su antiguo mentor y amigo y hoy su rival por el territorio de las calles de Miami, el “paraíso”.
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