martes, 24 de septiembre de 2013

“FENOMENO PARANORMAL 2”

El género del cine de terror ha sido sobreexplotado en los últimos años en Hollywood. Al parecer porque, a pesar de la dispareja calidad de las cintas realizadas, el público masivo siente una atracción morbosa por sentir miedo, una de las emociones más básicas y primitivas del ser humano.

Esto haría de este género una veta casi infinita en su explotación comercial, lo que no siempre va aparejado de un cine de calidad y original, ya que cada vez cuesta más encontrar guiones novedosos y recursos estilísticos que no hayan sido usados y a estas alturas abusados.

“Fenómeno Paranormal 2” (2012), dirigida por el debutante canadiense John Poliquin, se inscribe dentro de esta corriente y si bien tiene algunos elementos novedosos no quedará para nada en la historia del cine de terror.

Poliquin, de 27 años, utiliza diversos formatos audiovisuales dentro de la película. El grupo protagónico lo conforman dos grandes amigos y estudiantes de Cine, Alex (Richard Harmon) y Tevor (Dylan Playfair), que comienzan a filmar durante un día de Halloween. Alex tiene pretensiones de crítico de cine y quiere hacer un filme de terror innovador y Trevor graba con su celular todo lo que se le cruce por delante.

Alex, que sube sus críticas a you tube, se le ocurre criticar una serie de televisión que muestra fenómenos paranormales y cuyos integrantes desaparecieron todos después de hacer un programa sobre un antiguo psiquiátrico, el cual finalmente visitarán par hacer un documental. Al equipo se sumarán el cámara Jared (Howie Lai), la actriz Jennifer (Leanne Lapp) y Tessa (Stephanie Bennett), para descubrir que el viejo edificio tiene vida y se alimenta de sus visitantes.

Claramente esta es la parte más interesante de la cinta; por lo mismo toda la parte previa se alarga demasiado: la fiesta de Halloween y la investigación del caso. A pesar de que el guión tiene aspectos que llaman la atención y de que hay varias películas dentro de la cinta, lo cual redunda en que todas estas grabaciones paralelas, en diversos formatos, finalmente sean insumos de un solo filme, que es el que ve el espectador, éste no consigue aterrorizar, el primer y gran objetivo de este incombustible género cinematográfico.
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