martes, 9 de julio de 2013

“SILENT HILL 2”

Las secuelas en el cine no necesariamente son malas y la mejor prueba es “El Padrino”, cuyas posteriores versiones son de gran calidad. Teniendo esto claro hay que decir que las segundas partes deben entenderse por sí mismas y no pueden depender de que el espectador haya visto la primera, ya que esto no siempre ocurre.

“Silent Hill 2” (2012), dirigida y escrita por el cineasta inglés Michael J. Bassett, tiene ese problema: que tiene muchas referencias a “Silent Hill” (2006), lo cual la hace perder fuerza, ya que le resta autonomía y sustentabilidad. Este es el cuarto largometraje de Bassett, que antes había dirigido “Death Watch” (2002), “Wilderness” (2006) y “Cazador de Demonios” (2009), con escasa aceptación de la crítica.

Silent Hill es un pueblo maldito, en el cual sus habitantes están retenidos por un espíritu vengativo y poderoso de una niña, Alessia. Para liberarse necesitan que otra joven, Heather (Adelaida Clemens), que es su espejo, pero bondadosa, sea llevada al pueblo y sacrificada. Este grupo de fanáticos es dirigido por Claudia (Carrie-Ann Moss), cuyo hijo, Vincent (Kit Hampton) es enviado a estudiar a la secundaria con Heatrher, para raptarla, pero se termina enamorando de ella.

El padre de Heather, Harry (Sean Bean) hace lo imposible por salvarla, pero se transforma en el rehén que la atraerá al fatídico pueblo, donde además esta preso el abuelo de Vincent, Leomard (Malcolm McDowell), por razones poco claras. La madre de Heather, Rose (Radha Mitchell) tiene una corta aparición, que claramente hace alusión a la versión original.

Tampoco se entiende mucho la fugaz aparición de Dalia (Débora Kara Unger), que hace como de pitonisa y que se encuentra con Heather, cuando ésta llega a Silent Hill. Tal vez las inconsistencias del guión se deban también a que la cinta está basada en un video juego Konami, ya que en general a los personajes les falta consistencia y densidad.

“Silent Hill” pretende ser una cinta de terror, pero la verdad es que no lo logra; no tiene grandes momentos y se sustenta principalmente en las buenas actuaciones, sobre todo de la protagonista. También resulta una atracción el pequeño papel de McDowell, un viejo loco que desvaría y que es derrotado fácilmente por Heather, que siendo tan joven y angelical, le gana a cualquiera que se le cruza por delante.
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