martes, 2 de julio de 2013

“GUERRA MUNDIAL Z”

Ya que se instaló definitivamente la moda de hacer películas sobre el fin del mundo y cuyo principal motivo sería una invasión alienígena o extraterrestre, es interesante conocer propuestas sobre el mismo tema, pero en las cuales el causante de la debacle sea el propio ser humano, ya que de este modo el filme se siente más cercano y realista.

Esto ocurre en “Guerra Mundial Z” (2013), dirigida por el alemán Marc Foster y basada en la novela de Max Brooks; cinta en la que a raíz del abuso que la humanidad está haciendo del medio ambiente, con la emisión de grandes cantidades de dióxido de carbono a la atmósfera, se disparan las enfermedades y se genera un virus similar al de la rabia, pero que transforma a los inoculados por la mordida humana en verdaderos zombies. Como se ve una especulación que se deriva de datos concretos de la realidad actual del planeta.

Foster tiene la habilidad para equilibrar los elementos de acción y aventura, propios de los filmes de este subgénero, con una cierta base científica; y con elementos dramáticos, sustentados en la historia de Gerry Lane (Brad Pitt), un ex especialista de la ONU en situaciones de riesgo, que se ha retirado para dedicarse a su familia, pero que deberá volver a su antiguo trabajo por este emergencia mundial, requerido por el propio secretario general del organismo internacional. Foster, de 43 años, ha demostrado su manejo técnico con una variedad de cintas que oscilan entre lo comercial y lo autoral, como “Monster’s Ball”, “Descubriendo la Tierra de Nunca Jamás”, “Tránsito” y “007: Quantum of Solace”, entre otras.

En “Guerra Mundial Z” la balanza se inclina a lo comercial, pero hay dos líneas en la película que resultan de interés: la actualidad del peligro del surgimiento de una pandemia; y los elementos de conflicto y tensión dramática que suponen el periplo de Lane por diversos países, buscando el origen de la enfermedad y de este manera tener la esperanza de poder generar una vacuna contra este terrible virus.

En esta línea resalta la relación de Gerry con su esposa Karin (Mireille Eros) y con sus hijas pequeñas Constance (Sterling Jenins) y Rachel (Abigail Hargrove) y con el hijo adoptado por muerte de sus padres, Tomás (Fabrizio Zadrame Guido); que mantienen desde la huída de Nueva York, pasando por la estadía en un portaaviones; para prolongarla luego por el celular en su largo viaje, donde además establece una férrea relación de amistad y mutua dependencia con la soldado israelita Segen (Daniella Kertesz).
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