viernes, 7 de junio de 2013

“EL FUTURO”

Definitivamente hay un nuevo Cine Chileno, esa es mi opinión. A Andrés Word, Sebastián Lelio, Matías Bize, Sebastián Silva y Pablo Larraín se suma ahora una mujer, Alicia Scherson, que con su tercer largometraje, “EL Futuro” (2013), convence para entrar en este selecto grupo de cineastas.

Scherson, de 39 años, había dirigido anteriormente “Play” (2005) y “Turistas” (2009), los cuales mostraban talento, pero también vacilaciones para dar en el blanco e indefiniciones respecto de una mirada propia y personal.

Lo curioso es que ahora lo logra con una adaptación, de la novela “Una Novelita Lumpen” del escritor chileno Roberto Bolaño, que le permite desarrollar un ritmo y una visión de autor, que recoge lo mejor de sus anteriores filmes y un elemento nuevo: una clara consecuencia interna, que repara en satisfacer a un espectador cómplice, amante del cine, de sus géneros y de las citas cinematográficas y literarias.

La cinta relata la historia de dos hermanos adolescentes, Bianca (Manuela Martelli) y Tomás (Luigi Ciando), que viven en la fascinante Roma y que quedan huérfanos, porque sus padres mueren en un accidente. Ambos son estudiantes, pero luego del desastre Bianca entra a trabajar en una peluquería y Tomás en un gimnasio, donde se hace amigo de dos personal trainer, Libio (Nicolás Vaporidis) y Boloñés (Alessandro Gialocosta), los que de la noche a la mañana se van a vivir con ellos a su departamento, obligándolos a crecer y madurar.

Esta mutación llega a su punto cúlmine cuando Bianca, la protagonista y narradora de la película, acepta el plan de los nuevos amigos de su hermano de transformarse en la amante y prostituta de Maciste (Rutger Hauer), un antiguo actor y héroe de cintas épicas, ex Mister Universo, pata intentar robarle la fortuna que tendría en una supuesta caja fuerte.

Verdaderos protagonistas del filme son la ciudad de Roma, que Bianca recorre con pausada admiración, y la casona donde vive Maciste, que además es ciego; por lo cual la joven políglota la descubre para el espectador y también para el viejo galán, que no quiere enamorarse, aunque sería lo lógico. “El Futuro” es una cinta melancólica, con la nostalgia de la juventud que se va, de los viajes, de las pérdidas y de los amores que están imposibilitados de perdurar más allá de unos días.
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