miércoles, 10 de abril de 2013

“MATALOS SUAVEMENTE”

El nivel de violencia de una sociedad refleja la calidad de vida y el grado de satisfacción de los ciudadanos y también el control que tiene el Estado y sus instituciones sobre las actividades fuera de la ley. El cine siempre ha sido un espejo en el cual las sociedades han reflexionado sobre su identidad y su idiosincrasia. Entre sus temas principales siempre ha estado la violencia, ya sea en las etapas de conquista, independencia, guerras y delincuencia en los diferentes países y culturas.

En Estados Unidos, el buen cine no ha esquivado esta problemática y “Mátalos Suavemente” (2012), dirigida y escrita por el neozelandés Andrew Dominik, se inscribe en esta línea, de una manera realista y crítica. La filmografía previa de Dominik confirma esta marca de estilo: “Chopper” (2000) y “El Asesinato de Jesse James” (2007), en los cuales la violencia es el tema central.

Basada en la novela “El Comercio de Cogan” de George V. Higgins, “Mátalos Suavemente” muestra los códigos internos y procedimientos de la mafia del juego ilegal, ese que se realiza en garitos y en los cuales corre mucho dinero. Lo interesante es que Dominik, a lo largo de toda la cinta, hace un correlato paralelo a la historia central, a través de imágenes y audios de transmisiones televisivas, en que los Presidentes de Estados Unidos, George Bush y Barack Obama, hacen discursos sobre política económica en el país del norte, teóricamente implementadas en beneficio del pueblo estadounidense.

Esta estructura contrastante del filme hace más patente la falta de consistencia entre el discurso oficial del poder, cualquiera sea su color, y la realidad de los ciudadanos, como lo dice al final el protagonista, el asesino a sueldo Jackie (Brad Pitt), quien alude directamente a un discurso de Obama, lo parodia y remata señalando que en USA todos las personas están solas.

La anécdota de la cinta consiste en que un mafioso de poca monta, Amato (Vincent Curatola), contrata a dos ladrones de la misma ralea, Frankie (Scoot McNairy) y Russell (Ben Mendelsohn), para asaltar un garito, porque está convencido que culparán a otro colega, Markie Trattman (Ray Liotta), quien ya se había auto robado una vez. El problema es que contaban con la policía interna de la mafia, en este caso a cargo del recio Jackie.
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