miércoles, 24 de abril de 2013

“LAZOS PERVERSOS”

Los celos y la posesión llevados a la perversión pueden derivar en una enfermedad tal, que puede llegar a contaminar a una familia completa, incluso meterse en los genes de algunos de sus descendientes; ya que finalmente se transforman en una marca, en una característica de identidad, que permite aceptarse y sobrevivir en un mundo cruel y violento.

Esta podría ser una de las interpretaciones de “Lazos Perversos” (2013), la última cinta del director de Corea del Sur, Park Chan-Wook, que ha desarrollado en su filmografía temas ligados a las oscuras motivaciones que mueven en muchos casos a los seres humanos, como la venganza, la violencia y los celos.

Con 49 años, Chan-Wook, ha dirigido nueve largometrajes, de los cuales los más conocidos son los que pertenecen a su trilogía sobre la venganza: “Simpatía por Mister Venganza” (2002), la notable “Old Boy” (2003) y “Simpatía por Lady Venganza” (2005). Este nuevo estreno recoge lo mejor de sus preocupaciones psicológicas y estéticas.

La historia es un ciclo completo de muerte. Comienza con un brevísimo y sugerente relato en off, de autodefinición, de la joven India Stoker (Mia Wasikowska); en el cual se muestran de inmediato las características de la estética del director: los primeros planos, el uso del sonido, los rompecabezas narrativos. Luego, la muerte de su querido padre, Richard (Dermot Mulroney); la presencia de su distante madre, Evelyn (Nicole Kidman) y la aparición del hermano de su padre, Charles (Matthew Goode), con el cual se completa esta familia hipersensible y el núcleo de estos sentimientos oscuros, que generalmente se mantienen subterráneos, pero que cuando explotan, como el deseo, se embriagan de sangre y muerte.

Fiel a su estilo, Chan-Wook trabaja con una cámara que repara en los detalles, que registra la importancia de los objetos cotidianos, como un lápiz, una piedra, un cinturón y que pueden llegar a ser otra cosa, como un arma. O los zapatos, un vestido o el vino, que pueden ser distintivos de ciertos privilegios o de una edad determinada. Signos de un mundo cerrado y enfermo, que erupcionará para que India busque una salida, a través de un montaje parpadeante, en el cual la música y los saltos temporales son fundamentales para expresar el crecimiento y la liberación de esta nueva pero antigua mujer.
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