martes, 30 de abril de 2013

“IRON MAN 3”

Hay cintas que ni siquiera el hecho de que hayan buenos actores en los roles principales las puede salvar de la mediocridad y del olvido. Este es el caso de “Iron Man 3” (2013), dirigida y escrita por Shane Black, que se hizo conocido a partir de los ’80 como guionista de cintas de acción.

Black, de 51 años, sólo había dirigido anteriormente un filme, “Kiss, Kiss Bang Bang” (2006); lo cual explica hasta cierto modo el bajo resultado obtenido con su segundo trabajo.

Esta película, como las anteriores sobre el personaje de historieta, está basada en el libro de cómic Iron Man, que fue escrito originalmente por Stan Lee, Don Heck, Larry Liebre y Jack Kirby; y la verdad es que en esta nueva versión el Hombre de Acero es una verdadera caricatura de sí mismo, a lo cual contribuye la pedante actuación de Robert Downey Jr. en ese rol.

Sufre una derrota tras otra y muchas de ellas sin el traje que lo protege; por lo cual resulta difícil de creer que no sólo sobreviva a cada una de sus caídas, sino que incluso se levante como triunfador de los rufianes; en este caso Aldrich Filian (Guy Pearce) y El Mandarín (Ben Kingsley). Su pareja, Pepper Potts (Gwyneth Paltrow) y su amigo Happy Hogan (Jon Favreau) resultan seriamente dañados en esta nueva batalla contra el mal, pero por supuesto finalmente se salvarán y se recuperarán para seguir luchando en el futuro de las inevitables y previsibles secuelas.

Hay otros personajes que, peor aún, no están bien definidos y que transitan sin sentido por la pantalla, como Maya Hansen (Rebeca Hall), el coronel James Rhodes (Don Cheadle), una especie de sucedáneo de Iron Man; y el presidente de Estados Unidos, Ellis (William Sader), que verdaderamente da pena.

En resumen, una cinta sin objetivos claros, desordenada, con un guión que no convence, con personajes sin profundidad. “Iron Man” es una seguidilla de escenas de acción, en la cual los malvados son absolutas maquetas, verdaderos idiotas sin pizca de credibilidad. Los buenos, por otro lado, tienen el aspecto de ser derrotables, pero increíblemente siempre sobreviven. Iron Man nunca se había visto tan frágil, tan antihéroe, pero a pesar de todo se las ingenia para triunfar.
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