martes, 8 de enero de 2013

“UNA AVENTURA EXTRAORDINARIA”


El guión es parte fundamental del proceso cinematográfico, así como la filmación o puesta en escena y el montaje; y es extraño encontrar una cinta que en forma equilibrada desarrolle todos estos aspectos.

“Una Aventura Extraordinaria” (2012), dirigida y producida por el chino, radicado en Estados Unidos, Ang Lee, y basada en la novela “La Vida de Pi” de Yann Martel, cumple con esta rara fórmula, lo que sin duda garantiza el éxito de la cinta.

Esto no es poco común en la filmografía de Lee, que a sus 58 años, posee cintas inolvidables como “Sentido y Sensibilidad” (1995), “El Tigre y el Dragón” (2000) y “Secretos de la Montaña” (2005), a los cuales se suma este nuevo estreno.

En “Una Aventura Extraordinaria” fundamentalmente llaman la atención dos aspectos: el sorprendente guión, con una historia fantástica y emotiva; y la composición visual, que de tan virtuosa y preciosista casi se hace artificiosa.

La historia, contada en forma retroactiva por el protagonista a un escritor (Rafe Spall) en Canadá, es básicamente el naufragio de Pi Patel (Suraj Sharma) de un gran barco de carga que trasladaba a su familia a América, junto a los animales de un zoológico; del cual sólo sobrevive él junto a un tigre de bengala, ya que no sólo fallece su familia, sino toda la tripulación y los demás pasajeros.

Resulta impredecible y maravillosa la relación que se establece entre ambos, en la cual Pi con mucha dificultad logra el liderazgo, para poder sobrevivir  largos días en alta mar, para llegar finalmente a las costas de México, luego de lo cual nunca más volverán a verse.

La fotografía y el trabajo de cámara son fundamentales para expresar el poder y la belleza de la naturaleza en su máxima expresión, tanto el mar como el cielo, en calma o en tormenta. Los giros de la historia así como la plasticidad de las imágenes sorprenden por parejo al espectador, que cada vez se sumerge más en esta historia de fantasía, que Lee logra llevar a la pantalla de manera extraordinaria, sin efectos melodramáticos ni abusando de las emociones fáciles. La por momentos increíble belleza de las imágenes sólo hace patente que estamos frente a una fantasía posible sólo en el arte.
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