martes, 22 de enero de 2013

“DJANGO SIN CADENAS



La venganza y la libertad son temas fundamentales en la filmografía del cineasta estadounidense Quentin Tarntino, que con sus particulares ocho largometrajes ha logrado hacerse un espacio propio en la historia del cine contemporáneo.

En su última cinta, “Django sin Cadenas” (2012), que escribió, dirigió y en la cual hace un pequeño papel; nuevamente estos temas se repiten y Tarantino deja patente que para alcanzarlas la violencia es inevitable, más aún en la época de la esclavitud en Estados Unidos, para ser más preciso, en 1859, dos años antes de que empezara la Guerra Civil en el país del norte.

Los personajes protagónicos son un dentista, el doctor King Schultz (Christoph Waltz), un singular caza recompensas; y Django (Jamie Foxx), un esclavo que Schultz compra para que le sirva de testigo y que luego, dado su talento con las armas y su inteligencia, libera y transforma en su socio.

Juntos inician un peregrinaje que, aparte de tener el objetivo de ganar dinero, busca ubicar y rescatar a la esposa de Django, la también esclava Broomhilda (Kerry Washington), en un camino que va aumentando en nivel de violencia, hasta llegar al paroxismo en la secuencia final, en la mansión del hacendado algodonero y esclavista Calvin Candie (Leonardo di Caprio) y en la que participan también entre otros notables personajes, el mayordomo negro por tres generaciones Stephen (Samuel L. Jackson).

Tarantino usa para narrar su historia muchos elementos del cine clásico norteamericano, específicamente del western y de aquel que relata cómo se formo la nación estadounidense. Grandes planos abiertos, panorámicos que muestran el esplendor de la naturaleza, largas cabalgatas a caballo, personajes en los que prevalece el honor y la valentía; pero también otros en los que domina la brutalidad y la prepotencia, en una clara señal de que son características esenciales a la idiosincrasia de su país y que se mantienen hasta nuestros días.

Pero Tarantino hace cine y sus referencias lo reafirman, utilizando a viejos actores, en otra cita al cine clásico: Robert Carradine, Franco Nero, Bruce Dern y Don Jonson hacen papeles secundarios que nos dicen que estamos frente a un director que también quiere ser clásico.
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