martes, 4 de diciembre de 2012

“BUSCANDO A UN AMIGO PARA EL FIN DEL MUNDO”


Este es un producto raro dentro de las comedias de la industria de Hollywwood, lo que por sí solo constituye un elemento que la hace digna de ser vista.

“Buscando a un Amigo para el Fin del Mundo” (2012), escrita y dirigida por Lorene Scafaria, gira en torno al fin de mundo; tema bastante recurrente en la cinematografía actual, el cual es tratado de forma totalmente diferente al promedio de cintas sobre este tópico.

De partida, el filme se inicia cuando una pareja escucha por la radio del auto, que se ha destruido la nave espacial que era la última esperanza para eliminar el gigantesco meteorito que se dirige a la tierra y que la destruirá en tres semanas. El matrimonio está integrado por Dodge (Steve Carell) y Linda (Nancy Carell) y después de oír la noticia la esposa decide bajarse del auto y abandonarlo. Un toque de humor bastante negro.

Las diferencias de guión son notorias desde el comienzo, las que se mantienen durante toda la cinta; gracias a la mano de la debutante Scafaria, de 34 años; que se había destacado anteriormente como guionista.

Dodge, vendedor de seguros, bastante deprimido, intenta seguir haciendo su vida normal, a pesar de que alrededor hay manifestaciones evidentes del desplome social. Esto se mantiene hasta que le toca ser testigo de las consecuencias del rompimiento de su vecina Penny (Keira Knightley) con su novio Owen (Adam Brody), con la cual entabla una amistad singular y prometedora; tanto que ambos están dispuestos a acompañarse en encuentros pendientes como Dodge con su padre y su antigua novia de la juventud y Penny con sus padres, que se encuentran en Europa.

A partir de entonces inician una travesía que les permitirá encontrarse a sí mismos y darse cuenta que no pueden estar el uno sin el otro, en un viaje donde no ocurren grandes acontecimientos, sólo aquellos mínimos que le dan sentido a la vida, como el reencuentro de Dodge con su padre Frank (Martin Sheen); para luego volver a la cama de su hogar y esperar abrazados el fin del mundo, que en este caso no tiene ninguna espectacularidad, sino simplemente una luz blanca que se come toda la pantalla, sin dolor.
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