martes, 21 de agosto de 2012

“UN DIA PARA SOBREVIVIR”


Todavía tendemos a pensar que el hombre puede controlar a la Naturaleza, con la tecnología y la voluntad; pero cada cierto tiempo se encarga de recordarnos que sus fuerzas son inconmensurables y que no manejamos para nada las circunstancias que nos impone de vez en cuando.

En “Un Día para Sobrevivivir” (2011), cinta dirigida, escrita y producida por el cineasta estadounidense Joe Carnahan, y basada en el cuento “Caminante Fantasma” de Ian Mackenzie Jeffers; esto queda más que patente. Un grupo de trabajadores de un yacimiento petrolífero, ubicado cerca del Polo Norte, se traslada en avión en plena tormenta de nieve y el accidente se respira en el aire y en las conversaciones de los pasajeros.

Sólo sobreviven siete de ellos, que iniciarán una travesía imposible para sobrevivir al frío, al hambre y principalmente a los lobos, los verdaderos dueños de ese territorio. Esta gesta está acertadamente lograda por Carnahan, quien a sus 43 años, había dirigido cuatro largometrajes: “Sangre, Balas y Gasolina” (1998), “Narc” (2002), “Ases Calientes” (2006) y “El Equipo A” (2010), desconocidos en Chile.

En “Un Dia para Sobrevivir”, de inmediato se manifiestan las situaciones propias de una crisis y surge el liderazgo de Ottway (Liam Neeson), justamente el encargado de la Planta de matar a los lobos que se acercan a atacar a los operarios, cuando están en el exterior. Ottway previo al accidente estaba sumido en una fuerte depresión, de la cual nos enteramos por flashback donde aparece su esposa (Anne Openshaw), que lo lleva a pensar en el suicidio.

Al hacerse responsable del grupo, surge el instinto de sobrevivencia en él; pero a pesar de sus esfuerzos, la debilidad y los lobos van acabando uno a uno a sus compañeros, con un ritmo y un suspenso asfixiantes, que logran poner los pelos de punta al espectador. El grupo que se mantiene más tiempo está formado además por Hendrick (Dallas Roberts), Talget (Dermot Mulroney) y Díaz (Frank Grillo), los que dan una pelea digna de guerreros a la antigua.

La secuencia final, cuando sólo queda Ottway enfrentado a la Muerte, es impactante por su dramatismo y su resolución alejada del facilismo y las concesiones.
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