miércoles, 22 de agosto de 2012

“EL VENGADOR DEL FUTURO”


La gracia de la ciencia ficción es que mezcla elementos de acción con una base científica, generalmente de futuros supuestos en los que el hombre se ve enfrentando a conflictos provocados por el cruce del desarrollo tecnológico y las inmutables características de la condición humana.

Esta versión de “El Vengador del Futuro” (2012), remake de la cinta del mismo nombre que en 1990 dirigió Paul Verhoeven, con los roles protagónicos de Arnold Schwarzenegger y Sharon Stone, basada en el cuento de dicho género, “Podemos Recordar Para Usted al Por Mayor” de Philip K. Dick, escrito en 1966; pone más énfasis en la acción que en aquellos elementos de interés especulativo que desarrollaba la versión anterior y por supuesto el cuento de Dick.

En éste, existe una máquina que permite implantar recuerdos en las personas, como un modo de hacerles vivir sus sueños y cumplir anhelos en sus chatas vidas. En el caso del estreno, el protagonista, el obrero Douglas Quaid (Colin Farrell), ni siquiera alcanza a probar la máquina, ya que es interrumpido por la policía, que quiere evitar que recuerde que es un agente secreto de nombre Hauser.

En esta sociedad del futuro, existen dos grupos sociales: el Mundo Libre, que oprime al otro y cuyo líder es el Canciller Cohaagen (Bryan Cranston); y La Colonia, que trabaja para el otro y en el cual vive Quaid y su supuesta esposa Lori (Kate Beckinsale). En La Colonia existe un movimiento de resistencia, liderado por Matthias (Bill Nighy) y cuya lugarteniente, Melina (Jessica Biel) ha convencido a Hauser a apoyar la causa de los oprimidos.

Esta versión fue dirigida y producida por Len Wiseman, cineasta estadounidense de 49 años, que antes había realizado tres largometrajes: “Underworld” (2003), “Underworld: Evolution” (2006) y “La Jungla 4.0” (2007), en los cuales demuestra sus dotes para las cintas de acción, capacidad que vuelve a mostrar en “El Vengador del Futuro”, que tiene un ritmo vertiginoso, que no da respiro al espectador ni al argumento. A éste, a esta altura, poco le queda de ficción y se concentra en el conflicto social y en las interminables secuencias de pelea cuerpo a cuerpo y persecuciones en naves y automóviles voladores, entre ambos bandos.
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