miércoles, 18 de julio de 2012

“VALIENTE”


Hace mucho rato que hay cintas de animación que son del gusto no sólo de los niños, sino también de los adultos que saben valorar la utilización del lenguaje cinematográfico e historias originales, bien contadas y con personajes definidos y atractivos.
Esto principalmente por el trabajo de dos estudios de animación estadounidenses, que se dan batalla sin tregua, pero con buenas armas: Dream Works y Pixar-Disney, al que pertenece “Valiente” (2012), dirigida y escrita por Brenda Chapman y Mark Andrews, pertenecientes a las nuevas generaciones de brillantes realizadores, que han hecho carrera cumpliendo variedad de funciones en importantes cintas de animación, antes de llegar a la dirección. En el caso de Andrews es su primer lagometraje y Chapman había dirigido “El Príncipe de Egipto” (1998), siendo en “Valiente” además la autora de la historia.
Esta trata sobre Mérida, una princesa celta de Escocia, de larga y ondulada cabellera cobriza, hija de los reyes Fergus y Elinor, gran tiradora del arco y muy poco dada a la vida cortesana, a pesar de los intentos de su madre, con carácter más parecido al padre, gran guerrero y de vida despreocupada. Sus problemas se inician cuando cumple la edad de casarse y su madre intenta desposarla con los hijos mayores de los lores McGuffin, McIntosh y Dingwall, los aliados del rey, cada uno con una personalidad y un físico muy peculiar.
Mérida acudirá a una bruja para transformar a su madre, embrujo que saldrá mal, iniciándose una travesía de amor y crecimiento entre ambas, muy similar al de la cinta “Tierra de Osos”. Por un lado están las tradiciones y la relación de los celtas con la tierra y los espíritus, que representa Elinor; y por otro lado, el ímpetu juvenil y la opción de seguir los verdaderos sentimientos, que significa Mérida.
El personaje de la princesa Mérida resulta encantador, con su personalidad avasalladora y directa, sin ambages; aunque con los riesgos de la juventud poco reflexiva, ideal para que se identifiquen con ella aquellos que luchan por mantener cierto grado de optimismo, a pesar de todas las pruebas que se deben superar para lograrlo.
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