martes, 3 de julio de 2012

“DIARIO DE UN SEDUCTOR”


Por el nombre de esta cinta se podría pensar que se trata de una liviana historia de un galán, lo cual resulta totalmente alejado de la realidad, ya que la película está basada en la novela autobiográfica  “Diario del Ron” del escritor y periodista estadounidense Hunter Thompson (1937-2005), famoso por cultivar el periodismo Gonzo, una variedad del nuevo periodismo, donde se funden objetividad y subjetividad, y la primera con la tercera persona.

El filme, dirigido y escrito por Bruce Robinson, en realidad se llama “Diario del Ron” (2011) y relata la historia de Paul Kemp (Johnny Dep) en Puerto Rico,  donde llega a trabajar a un periódico que está en franca crisis, pero donde conoce a varios personajes claves para su estadía en la isla: el que será su gran amigo, el fotógrafo Robert Sala (Michael Ríspoli), quien le mostrará la realidad de Puerto Rico; el reportero alcohólico que no escribe, Moberg (Giovanni Ribisi); el editor Lotterman (Richard Jenkins), el típico periodista cínico y descomprometido y el relacionador público Hal Sanderson (Aaron Eckhart), el cual intentará reclutarlo como promotor para un gigantesco y oscuro proyecto inmobiliario.

Aparte de que deberá tomar una opción ética frente a los acontecimientos, Kemp se enfrenta a tres grandes problemas existenciales: tiene una novela y media escritas, pero no ha encontrado su “voz”; está inmerso en el alcoholismo, del cual está tratando de salir (aunque Puerto Rico no es el mejor lugar para hacerlo) y se enamora perdidamente de la hermosa mujer de Sanderson, Chenault (Amber Heard), apenas la ve, lo cual le traerá más de un problema.

Anderson, de 66 años, había dirigido tres largometrajes no estrenados en Chile: “Withnail y Yo” (1987), “Como Salir Adelante en la Publicidad” 1989) y “Jennifer 8” (1992); por lo cual es difícil hablar de un estilo a partir de esta cinta; pero es indudable que logra transmitir acertadamente los diversos conflictos que deberá enfrentar Kemp en su camino de redención y crecimiento; y la realidad de Puerto Rico de los años sesenta, mucha de la cual se mantiene hasta la actualidad.
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