miércoles, 12 de enero de 2011

“EL DESCENSO 2”

No siempre funciona la premisa de que las segundas partes nunca fueron buenas, que en realidad significa que difícilmente una secuela estará a la altura de la versión original, sobre todo si ésta tenía buen nivel.

Pero en el caso de “El Descenso 2” (2009), dirigida por el británico debutante Jon Harris, la premisa es apropiada, ya que definitivamente no significa ningún aporte respecto de “El Descenso” (2005), interesante cinta de terror que fue dirigida por el también británico Neil Marshall.

Tal vez pesó en esto el hecho de que Harris, de 43 años, no tenía experiencia como director, a pesar de tener una sólida carrera como editor, entre cuyos títulos se destacan precisamente “El Descenso” y “Cerdos y Diamantes” (2000), que dirigió Guy Ritchie.

Los mayores problemas de “El Descenso 2” radican en el guión y en la falta de sutileza en el tratamiento visual, sobre todo de las bestias subterráneas que pueblan las fatídicas cavernas, donde se desarrollan las acciones de esta cinta.

En la versión original un grupo de jóvenes y bellas exploradoras realizan una expedición a una serie de cavernas desconocidas, a las cuales se llega por una mina abandonada y que está relacionada con una serie de leyendas de desapariciones y seres monstruosos. En “El Descenso” sólo sobrevive Sarah (Shanna MacDonald) y esta secuela se inicia en el hospital donde se recupera y es interrogada por la oficial de policía, Ellen Ríos (Krysten Cummings), a pesar de la intensa amnesia que la aqueja.

Sarah es obligada a regresar a las funestas cuevas, para ayudar en la búsqueda de sus amigas, junto a un grupo de rescate formado por Dan (Douglas Hodge), Greg (Joshua Dallas) y Cath (Anna Skellern), junto a Ríos y al alguacil. Allí se reencontrará con estos seres monstruosos, ciegos y sin olfato, pero con un oído muy desarrollado, que viven en las profundidades, que son carnívoros despiadados y que recuerdan los seres de los cuentos de H.P. Lovecraft.

El problema es que estos seres asustan más en la medida en que son sugeridos, como en la primera versión; más que mostrados en detalle, como ocurre en “El Descenso 2”, ya que se entiende que el terror es también una manifestación de los temores internos de los humanos y que en cada caso toma formas concretas distintas; por lo cual este realismo reduce el misterio y la sugestión que provocaba la cinta original, con la asfixiante claustrofobia agregada que provoca que los personajes estén encerrados en cuevas sin salida aparente, a metros bajo tierra.

La otra debilidad del filme radica en el guión, ya que los personajes, a pesar de ser prevenidos por Sarah y por la otra sobreviviente original, Juno (Natalie Mendoza), de que los monstruos son ciegos y con un oído hiperdesarrollado, insisten en los gritos destemplados y estúpidos. Finalmente, cuesta creer que Ríos, después de sortear las más increíbles pruebas con estos seres, sea reducida ya en el exterior con un simple palazo en la cabeza, para ser ofrecida a estos engendros del “demonio”.
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