martes, 9 de noviembre de 2010

“RED SOCIAL”

Es notorio cuando un autor recibe un encargo para una película que naturalmente no habría filmado, más aún si está inspirada en un hecho actual y que aún está en desarrollo, como es la historia en sus orígenes de la red social Facebook, todo un impacto mundial, que ya tiene cinco millones de inscritos.

Su director, el estadounidense David Fincher, de 48 años, se había destacado, ya a partir de su segundo largometraje por una filmografía personal, tanto en lo temático como en el tratamiento audiovisual de sus cintas.

Salvo su primer filme, “Alien 3 “ (1992), claramente otro encargo en el que, a pesar de todo, manifiesta su talento, las demás cintas de Fincher establecieron una línea de consecuencia y originalidad. “Los Siete Pecados Capitales” (1995), “El Juego” (1997), “El Club de la Pelea” (1999), “La Habitación del Pánico” (2002), “Zodiac” (2007) y “El Curioso Caso de Benjamin Button” (2008) demostraron un notable manejo del desarrollo narrativo, del ritmo y del suspenso; en fin de elementos directamente relacionados con el efecto en el espectador.

En “Red Social” (2010) queda la impresión de que Fincher hizo lo mejor que pudo con un encargo sobre un tema vendedor, como es el origen de Facebook. La cinta se plantea como un juicio doble en contra del fundador de la red social, Mark Zuckerberg (Jesse Eisenberg), en su etapa de avenimiento; demandado por su socio original, Eduardo Saverin (Andrew Garfield), por perjuicios económicos; y por los hermanos gemelos Tyler y Cameron Winklevoss (Armie Hammer), quienes señalan que Zuckerberg les habría robado la idea, cuando ellos pretendieron contratarlo como informático para un proyecto de red al interior de la Universidad de Harvard, donde los cuatro eran alumnos.

Esta estructura narrativa, un verdadero careo entre los cuatro involucrados, más la participación de los abogados, hace más atractiva la historia, que se va intercalando con los episodios a los que hace referencia los testimonios que van entregando Saverin como testigo y Zuckerberg como acusado.




Las primeras escenas dan una señal clara de la seguridad intelectual de Zuckerberg, pero también de su inseguridad respecto de las mujeres, que lo acompañará hasta el final de la cinta. En un bar conversa con su novia, Erica Albright (Rooney Mara), otra brillante y atractiva estudiante de Harvard, que no permite que Zuckerberg la ningunee. De hecho rompen su compromiso, causando en Zuckerberg una necesidad permanente por probar su eficacia con las mujeres y una asignatura pendiente que lo seguirá hasta las últimas escenas del filme, cuando ya era absolutamente multimillonario, el más joven de ellos.

No se puede decir que el tema de la cinta no sea interesante, pero después de verla es inevitable pensar que falta la distancia de los años para interpretar mejor una historia real tan reciente, más aún si tiene que ver con este medio tan revolucionario, definido como una nueva “burbuja” en la Historia del hombre como es internet.
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