viernes, 26 de noviembre de 2010

“HARRY POTTER 7”

Es evidente que una saga que ya lleva seis películas debe sufrir un desgaste y que es prácticamente imposible mantener la tensión y el interés de las primeras entregas.

Esto se hace notorio en “Harry Potter 7”, dirigida por el británico David Yates y basada en la primera parte de la novela “Harry Potter y las Reliquias de la Muerte” de la escritora J.K.Rowling, última de la serie.

Yates, de 48 años, que dirigió en 2007 la quinta entrega: “Harry Potter y la Orden del Fénix” y en 2009 la sexta, “Harry Potter y el Misterio del Príncipe”; y que anteriormente sólo había dirigido el largometraje “The Tichborne Claimant” (1998), tiene algunos logros en esta secuela, pero también algunas debilidades, que hacen que el resultado final no logre encantar como alguna de las anteriores entregas, sobre todo las primeras.

Empecemos por los aciertos. En esta séptima versión se vuelve prioritariamente a la relación entre los tres amigos protagonistas: Harry Potter (Daniel Radcliffe), Hermione Granger (Emma Watson) y Ron Weasley (Rupert Grint), con las dudas y fortalezas propias de la adolescencia que están atravesando. De hecho, Potter cumple diecisiete años al comienzo de la cinta, justo en el momento en que son atacados por los mortífagos, como consecuencia de la caída del poder de los magos, luego de la muerte del Director de la Escuela Hogwarts, Albus Dumbledore (Michael Gambon), ocurrida al final de la anterior entrega.

El centrar la acción en la relación entre Potter y sus amigos permite incluso que el espectador presencie un supuesto acercamiento erótico entre Harry y Hermione, para hacer dudar a Ron de la lealtad de sus amigos, cuando todos sabemos a esta altura que Hermione está enamorada de él y que Harry ama a la hermana de Ron, Ginny (Bonnie Wright), a quien incluso besa en las primeras escenas de la cinta.

Por otro lado, por el de las flaquezas, el filme tiene varias, la más importante es que el otrora atemorizador Lord Voldemort (Ralph Fiennes), ya no produce miedo; al contrario, se ve discapacitado (sin nariz) y derrotable. Los que siguen provocando temor son el infiltrado profesor Severus Snape (Alan Rickman) y la perversa Bellatrix Lestrange (Helena Bonham Carter).

El otro gran problema de esta cinta es que la mayor parte del tiempo el espectador siente que va a ocurrir el dilatado enfrentamiento final entre Potter y Lord Voldemort, lo que no sucede; lo que produce la sensación de que este filme es sólo una preparación para la segunda parte y final de toda la saga, que no se llama “Harry Potter 8”, sino “Harry Potter y las Reliquias de la Muerte. Segunda Parte”.

La verdad es que las dos horas y media de la “Harry Potter 7” corren rápido y el espectador no se aburre, pero tampoco la película logra grandes alturas o grandes depresiones, sino que se mantiene en un tono medio, que basa su interés en el supuesto triángulo de los protagonistas.
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