viernes, 20 de agosto de 2010

“EL ORIGEN”

Hay similitudes poco asumidas entre los sueños y el cine. Las imágenes y los mundos planteados por ambos son internalizados por el soñador y el espectador como realidades indiscutibles y verdaderas; a pesar de que los acontecimientos allí vividos superen la lógica de la vigilia.

Esta afirmación podría perfectamente ser una de las conclusiones después de ver la cinta “El Origen” (2020), dirigida, escrita y producida por el cineasta británico Christopher Notan, uno de los más importantes de las nuevas generaciones del cine de autor.

Nolan, de 40 años, había dirigido anteriormente “Following” (1998), “Memento” (2000), “Insomnia” (2002), “El Comienzo de Batman” (2005), “El Prestigio” (2006) y “El Caballero de la Noche” (2008), en los cuales destacan los personajes oscuros, los guiones complejos y un estilo con juegos con la temporalidad y el subconciente, tanto a nivel narrativo como temático.

En “El Origen”, ambientada en una fecha indeterminada, pero que podría ser un futuro cercano, presenciamos la actividad de un experto en seguridad del subconsciente, Cobb (Leonardo di Caprio), que presta asesoría tanto para implantar información a este nivel como para enseñar a defenderse a sus clientes para que esto no les ocurra.

Para esto cuenta con un socio, Arthur (Joseph Gordon-Levitt) y los recién reclutados Ariadne (Ellen Page), una joven y talentosa arquitecto, el invencible Eames (Tom Hardy) y el químico Yusuf (Dileep Rao); para los encargos más sutiles y difíciles de todo el mercado mundial.

Los otros personajes importantes son la fallecida esposa de Cobb, Mal (Marion Cotillard), con la cual se encuentra en sueños; el empresario japonés Saito (Ken Watanabe), que los contrata para implantar una idea en su mayor competencia, Robert Fischer (Cilian Murphy) y el tío de éste, Peter Browning (Tom Berenger).

Como se puede apreciar, el guión, siendo novedoso, pareciera salido de un cómic futurista o fantástico; por lo cual el mayor grado de originalidad del filme radica en la posibilidad que ofrece el cine de hacer realidad las arquitecturas más desaforadas e imaginativas de los sueños de los protagonistas.
Escenas como cuando Cobb enseña a Ariadne las posibilidades ilimitadas de los sueños o cuándo ésta experimenta con la “física” de los sueños o cuando el espectador presencia el derrumbe de la arquitectura construida en el “limbo” en que se encuentran Cobb y Mal, son inolvidables y quedan grabadas en la memoria del espectador, sino en su subconsciente.

Mucho se ha discutido acerca del aporte que hace la cinta al estudio de esta zona de la mente humana; pero a mi parecer este no es fundamental. La singularidad del filme radica en la identificación entre cine y sueño; y en la construcción de imágenes fabulosas y fuera de toda lógica, que se convierten en una nueva y concreta realidad, a pesar de provenir directamente del subconsciente de Christopher Notan.
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