viernes, 11 de junio de 2010

“SEX AND THE CITY 2”

Con cintas como esta queda claro la importancia del guión en el cine, ya que difícilmente, como dijo el gran productor Irving Thalberg, se puede hacer una buena película de un mal guión.

Esta secuela, “Sex and the City 2” (2010), así como la primera versión, “Sex and the City” (2008), están basadas en la famosa serie televisiva del mismo nombre, que se caracteriza por la liviana caracterización de cuatro amigas de la clase alta neoyorquina y sus preocupaciones, que giran en torno al sexo, la pareja, la familia, el trabajo y los hijos.

“Sex and the City 2” fue dirigida y escrita además por Michael Patrick King, de 55 años; quien fuera el guionista de la serie, a partir de su segunda temporada; por lo cual se mantiene inalterable el volátil espíritu del programa de HBO.

Debemos concentrarnos en el guión, ya que desde el punto de vista del lenguaje cinematográfico, este filme es aún más pobre, con una estructura lineal, con una planificación clásica, sin mayores riesgos en lo que se refiere a los movimientos de cámara, planos y montaje.

En este caso, la narración la realiza la que aparece como protagonista, la escritora magazinesca Carrie Bradshaw (Sarah Jessica Parker), casada hace dos años con Mr. Big (Chris Noth), conformando una pareja que no desea tener hijos, como gran originalidad creativa. De hecho, la peculiaridad de este personaje se reduce a la nada cuando se deshace en culpabilidad luego de besar a un ex pareja, en viaje del grupo a Abu Dhabi, uno de los Emiratos Arabes Unidos, en un toque de excentricidad que se le pretende dar a la cinta; por lo cual abundan las imágenes postales de este país, en apariencia ideal para quienes sólo tienen preocupaciones materiales y nunca han pensado en valores como la igualdad y la libertad.

Esta misma intención artificial de provocar la atracción del público se siente con la aparición de la cantante Liza Minnelli, como show estelar en un matrimonio de gays, amigos de Carrie; y en una fugaz salida de Penélope Cruz como ejecutiva bancaria que coquetea como Mr. Big.

Charlotte York (Kristin Davis), otra de las amigas, es una esmerada dueña de casa, con dos hijas pequeñas; pero que no tiene ninguna otra preocupación, aparte de su familia, difícil de creer a esta altura de la evolución femenina. La abogado Miranda Hobbes (Cynthia Nixon), parece ser la más normal del grupo, ya que su profesión es para ella lo más importante, generándole un conflicto en la distribución de su tiempo con la familia.

El personaje más paradigmático del esquematismo y pobreza del guión es Samantha Jones (Kin Cattrall), la mayor del grupo; sin embargo la más seductora, una verdadera “come hombres”, cuyo lenguaje y preocupaciones son absoluta y exclusivamente sexuales, simbolizando a la liberada mujer estadounidense, aunque se debe reconocer que una noche es capaz de postergar una cita para el día siguiente, ya que está cenando con sus amigas entrañables, aunque estén en Abu Dhabi. Mal que mal la amistad es un valor en cualquier parte del mundo.
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