viernes, 14 de mayo de 2010

“ALICIA EN EL PAIS DE LAS MARAVILLAS”

En los sueños ocurren cosas imposibles. En la vigilia también, si lo deseamos con la suficiente voluntad. El buen cine es unos de esos deseos cumplidos, que rompen la lógica o mejor, que construyen una lógica nueva, en la que pueden convivir lo fantástico, lo oscuro y la ilusión.

La cinta “Alicia en el País de las Maravillas” (2010), dirigida por el estadounidense Tim Burton y basada libremente en el libro homónimo y en “Alicia a través del Espejo”, ambos del escritor, fotógrafo y matemático inglés Lewis Carroll (1832-1898), nos recuerda que buena parte de lo que hace, siente y piensa el hombre a lo largo de su vida tiene que ver con lo que vive en la infancia, como lo ha dicho el propio Burton.

Alicia (Mia Wasikowska), a sus siete años, y con un padre con su misma sensibilidad y loca visión, tiene reiteradamente una pesadilla que recordará toda su vida, de tal modo, que a los veinte años, cuando debe tomar decisiones claves, ya no será un recuerdo, sino una realidad que debe enfrentar y que la acompañará siempre.

Burton, a sus 51 años, y con cintas notables como “Beetlejuice”, “Batman”, “El Joven Manos de Tijeras”, “El Retorno de Batman”, “Ed Wood”, “Marcianos al Ataque”, “La Leyenda del Jinete sin Cabeza”, “El Gran Pez”, “Charlie y la Fábrica de Chocolates” y “El Cadáver de la Novia”, captó magistralmente el espíritu de Alicia, pero con el estilo personal que lo tiene como uno de los autores más originales del cine norteamericano.

Su inclinación al diseño, con rasgos góticos; su admiración por el cine mudo expresionista; su afán por los personajes con características físicas y psicológicas extremas, con importantes rasgos autobiográficos, que les aportan además la timidez y un romanticismo oscuro, le dan a esta adaptación de Alicia una especial impronta.

En “Alicia en el País de las Mravillas”, los animales, como ocurre en la infancia y para aquellos que conservan la esencia de ese espíritu de la primera edad, son fundamentales: el gato de Cheshire, el Conejo blanco, la oruga azul, el perro Bayard, la rata espadachín, el dragón Jabbberwockie y el Gato Gigante representan valores humanos y estéticos.
Por otro lado, los colores fuertes y contrastados, la cámara en mano, el uso de la profundidad de campo, las grandes panorámicas y travelling le dan un ritmo embriagador al filme; y el espectador no deja de admirar al fiel y carismático Sombrerero Loco (Johnny Depp), a la desquiciada Reina Roja (Helena Bonham Carter), a la evanescente Reina Blanca (Anne Hathaway), a los pequeños mellizos Tweedledee y Tweedledum (Matt Lucas), personajes todos que ponen a prueba a Alicia y la obligan a crecer y a tomar sus propias opciones, lo que no contradice cumplir con su destino.
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